Opinión


Ni ojo por ojo ni diente por diente

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mercedes_rincon_espinelSiempre con la Gente

Por: Mercedes Rincón Espinel.

Ciertamente uno como ser humano puede en un momento mimar, agasajar, arrullar, halagar o simplemente coquetear o todo lo contrario, destruir y es una decisión muy propia de uno.- Es el famoso libre albedrío, del que tanto nos hablan los religiosos o los filósofos o los sicólogos y ello quiere decir que simplemente nosotros vivimos de las decisiones.- Pero por cultura universal o simplemente , por costumbre, nos hemos enseñado desde un principio de la humanidad a utilizar esos halagos o esos odios para logar o alcanzar nuestros objetivos o, es decir, lo que queremos.-

Hablando nos entendemos, nos dicen.- La conversación es el medio para expresar nuestros amores o nuestros odios y por  la conversación conocemos de los derechos  y de las obligaciones porque a través de ella convivimos.-

Con una caricia podemos lograr un éxito igual o superior o inferior al que logramos con un golpe o un porrazo o un cachiporrazo.-  Porque la cultura de la civilización nos enseña que a través del        respeto como    acatamiento, obediencia o acato logramos todo de los demás sin necesidad de destruir, demoler, arruinar o devastar y  alcanzamos  una mejor calidad en nuestra conquista.-  Sin destruir, conquistamos.- Esa es la mas grande lección que nos dejó Jesucristo y es la que menos ponemos en práctica.-  Creemos que si ganamos convenciendo no es lo mismo que ganar venciendo.-          

No guardemos  odios porque los odios no nos dejan reconciliarnos cuando necesitemos de quienes nos odian. Todos, es una ley de la vida, nos necesitamos los unos a los otros.

En fin: resistamos las contrariedades, el mal y a quienes no nos quieren  con todas nuestras  fuerzas:  No devolvamos mal por mal.- MERCEDES RINCÓN  ESPINEL.