Villavicencio. Un verdadero calvario se vive por quienes tenemos que viajar a Bogotá, significaron numerosas personas que nos encontramos en la ruta y esperaban pacientemente que Coviandes les diera paso.
El trancón era de las más amplias proporciones. Nosotros, que ante el llamado ciudadano como periodistas hicimos el recorrido en moto, contemplamos atónitos como falta diligencia para resolver un problema originado en un choque de vehículos, que precisamente en el concepto de algunos especialistas en la materia, se registran ante la falta de control por parte de las autoridades, y de la misma empresa concesionaria.
Por ejemplo, el choque adelante de Quebrada Blanca ocurrió en las horas de la mañana, y a las ocho de la noche aún había interminables colas en la vía, con el perjuicio que conlleva una situación de este género, de una parte para los pasajeros que tuvieron que viajar a Bogotá, algunos a cumplir citas médicas, entre quienes estaban varios enfermos que cumplían visita en el Instituto de Cancerología; otros en la clínica Barraquer; unos donde el especialista en enfermedades crónicas Alberto Sarmiento, otros enviados por EPS y los más, personas que debían hacer conexiones aéreas y perdieron los vuelos, mientras que comerciantes sufrieron las consecuencias de la demora y los productos que llevaban para su entrega tempranera, se empezaron a dañar en “la autopista al Llano”, como lo bautizara alegremente durante un acto masivo un presidente de la república, y la confirmara un ministro del transporte, casi que de ingrata recordación.
En definitiva, se requiere una acción solidaria de todos los estamentos de la sociedad 'para presionar una solución a esta problemática que se está viviendo en la carretera entre Villavicencio y Bogotá, que tanto trastornos e inconvenientes ocasionan a los ciudadanos y ahuyentan al turista.