Una situación inusual y preocupante tiene en alerta a las autoridades ambientales y sanitarias en la vereda Morichales, ubicada en el municipio de Paz de Ariporo, al norte de Casanare. La comunidad ha reportado la muerte de varios chigüiros en la zona, algunos con visibles tumores en el cuerpo, lo que desató preocupación tanto entre habitantes como entre defensores de fauna silvestre.
La denuncia fue inicialmente difundida por creadores de contenido y residentes locales a través de redes sociales, donde circularon imágenes y videos de los animales muertos. Esto llevó a la reacción por parte del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) y la Corporación Autónoma Regional de la Orinoquía (Corporinoquia), que confirmaron la presencia de un posible brote sanitario que estaría afectando a la especie más emblemática de los humedales llaneros.
Aunque las causas exactas aún no se han determinado, los primeros indicios apuntan a una posible infección zoonótica provocada por la bacteria Rickettsia spp., que puede ser transmitida por garrapatas que parasitan a animales silvestres, incluyendo los chigüiros.
Ante la emergencia, el ICA y Corporinoquia han desplegado un equipo técnico para adelantar estudios epidemiológicos que permitan esclarecer el origen de los casos y establecer si existe riesgo para otras especies o para la salud humana. También se implementaron labores de monitoreo en la zona para evaluar el estado general de la fauna silvestre y detectar posibles síntomas en nuevos ejemplares.
Además, las autoridades estudian medidas de control para evitar una posible propagación del brote. Esto incluye posibles restricciones de acceso a las zonas afectadas y recomendaciones para que habitantes y ganaderos tomen precauciones ante el contacto con animales muertos o enfermos.
Desde Corporinoquia, su directora, Diana Carolina Mariño Mondragón, confirmó que se está trabajando de manera coordinada para garantizar el bienestar de los animales silvestres y preservar el equilibrio ambiental de la Orinoquía.
Expertos advierten que la expansión descontrolada de actividades humanas como la ganadería y la agricultura en zonas de alta biodiversidad puede aumentar el riesgo de aparición de enfermedades como esta. Cuando se alteran los ecosistemas sin el debido control ni supervisión, las especies silvestres quedan más expuestas a patologías y las posibilidades de transmisión a otros animales, e incluso a humanos, se incrementan.
Por ahora, las autoridades piden a la comunidad reportar de inmediato cualquier hallazgo de animales con síntomas extraños o muertos, y evitar manipularlos directamente mientras avanza la investigación.