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Con pastos inundados, no hay comida para el ganado
Casanare

El agua acabó los pastos y pone en jaque a la ganadería de Casanare.

Las inundaciones prolongadas mantienen bajo el agua decenas de fincas en Trinidad, San Luis de Palenque y Orocué, donde la falta de alimento para los bovinos ya preocupa a productores y autoridades.

La emergencia por las inundaciones en Casanare dejó de ser únicamente un problema de tierras anegadas. Ahora amenaza directamente la actividad ganadera, luego de que miles de hectáreas de pasturas quedaran destruidas por el exceso de agua, poniendo en riesgo la alimentación de los animales y el sustento de cientos de familias.

El presidente del Comité de Ganaderos de Trinidad, Yonency Amaya, aseguró que la situación alcanzó niveles críticos debido al desbordamiento de ríos y caños que mantienen inundadas decenas de veredas de los municipios de Trinidad, San Luis de Palenque y Orocué.

"Necesitamos comida para los animales", reiteró el dirigente gremial, al advertir que la falta de forraje se convirtió en el mayor desafío para los productores de la región.

Según explicó, la mayoría de los potreros permanecen cubiertos por el agua, lo que deterioró y destruyó las pasturas que sirven como base de la alimentación del ganado. A esto se suma la imposibilidad de movilizar los bovinos hacia otros sectores, ya que buena parte del departamento también se encuentra afectada por las inundaciones.

En algunas fincas los animales permanecen concentrados en pequeños sectores altos que aún no han sido cubiertos por el agua, una condición que limita la disponibilidad de alimento y aumenta el estrés del ganado.

"En mi caso tengo 400 animales en un espacio bastante reducido. Alrededor todo es agua", afirmó Amaya.

Ante este panorama, los ganaderos solicitaron apoyo urgente con suplementos nutricionales, concentrados, silo, heno y otras alternativas de alimentación, mientras los suelos recuperan su capacidad productiva.

El 70 % de las fincas perdió productividad.

La alcaldesa de Trinidad, Damaris Abril, confirmó la gravedad del panorama al informar que el 70 % de las fincas del municipio registra una importante pérdida de capacidad productiva, debido a que las prolongadas inundaciones pudrieron los pastos.

La mandataria indicó que el diagnóstico preliminar reporta 19 veredas afectadas, además del desbordamiento de los caños Yaguarapo y Yates, una situación sin precedentes para los habitantes de la zona.

"Soy nativa de esta zona geográfica del país y, en mis 45 años, nunca había visto que se salieran de su cauce natural", expresó la alcaldesa.

El balance también incluye 20 viviendas destruidas, 900 familias afectadas, más de 3.000 hectáreas de arroz perjudicadas y cerca de 1.000 bovinos impactados por la temporada invernal.

Actualmente, la administración municipal consolida un diagnóstico que será presentado ante la Gobernación de Casanare para gestionar apoyos a través de la Secretaría de Agricultura.

Temen una crisis sanitaria y económica.

Los productores advierten que, si no llegan ayudas en el corto plazo, la falta de alimento podría traducirse en pérdida de peso del ganado, disminución de la productividad e incluso problemas sanitarios.

"Se podría convertir en un problema sanitario, en la disminución de productividad y, a la vez, en graves pérdidas económicas para cientos de familias que dependen exclusivamente de la actividad ganadera en esta región del departamento", concluyó Yonency Amaya.

Mientras las aguas continúan cubriendo extensas zonas del departamento, los ganaderos esperan una respuesta rápida de las autoridades para evitar que la emergencia climática derive en una crisis para uno de los sectores económicos más importantes de Casanare.

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