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Vida, obra y muerte de un hombre rodeado de polémicas.
Casanare

Cuatro balas cerraron para siempre la historia de "Jhon Calzones"

Jhon Jairo Torres Torres, el hombre que pasó de vender ropa interior femenina a convertirse en alcalde de Yopal y que llegó a ganar unas elecciones mientras estaba privado de la libertad, murió este martes 29 de septiembre de 2026 tras ser atacado con arma de fuego en una finca de la zona rural de la capital casanareña.

Torres, conocido popularmente como ‘Jhon Calzones’, se encontraba en la finca La Selvita, en el sector de Aguafilla, cuando fue atacado. Las primeras informaciones conocidas señalaron que recibió al menos cuatro impactos de bala y que fue trasladado de urgencia al Hospital Regional de la Orinoquía, en Yopal.

El gobernador de Casanare, César Ortiz Zorro, confirmó inicialmente el atentado y señaló que la información había sido suministrada por la Policía Nacional.

“Elevamos nuestras oraciones a Dios por la pronta recuperación de Jhon Jairo y pedimos fortaleza para su familia en este difícil momento”, expresó el mandatario departamental en el momento en que todavía se desconocía la gravedad de las heridas.

Horas después, reportes posteriores confirmaron la muerte del exalcalde.

Por ahora, las autoridades no han establecido públicamente quién ordenó el homicidio, cuál habría sido el móvil ni si existen más personas involucradas. Una persona fue capturada tras el ataque y algunos reportes periodísticos señalaron que se trataría de un menor de edad, aunque ese aspecto deberá ser precisado oficialmente dentro de la investigación.

Del puesto de ropa interior al poder político

Antes de convertirse en uno de los personajes más conocidos —y controvertidos— de la política casanareña, Jhon Jairo Torres era comerciante.

El sobrenombre que lo acompañaría durante su vida pública nació precisamente de ese pasado. Según contó él mismo en una entrevista con Don Juan, comenzó vendiendo ropa interior femenina después de invertir los ahorros que había obtenido trabajando en redes eléctricas y construcción.

“Ahorré veinte millones del trabajo en redes eléctricas y construcción”, contó entonces.

Con ese dinero viajó a Medellín, compró ropa interior y comenzó a venderla en un pequeño puesto frente a la plaza de mercado de Yopal. El negocio creció y posteriormente se convirtió en Caricias Íntimas, una empresa con la que Torres construyó buena parte de su patrimonio.

Su historia empresarial terminó mezclándose con su proyecto político cuando comenzó a promover la Ciudadela La Bendición, un proyecto de vivienda que prometía facilitar el acceso a lotes para familias de Yopal.

La Bendición se convirtió en su mayor plataforma de poder político, pero también en el origen de los principales problemas judiciales que marcaron su vida.

La Bendición: Vivienda, política y procesos judiciales

En 2014 Torres comenzó a promover la urbanización en predios ubicados en la vereda San Rafael de Yopal.

La Fiscalía sostuvo que el proyecto se desarrolló sin los trámites y licencias urbanísticas requeridos y que algunos de los terrenos estaban sometidos a medidas dentro de un proceso de extinción de dominio.

Torres aceptó cargos por urbanización ilegal.

El caso no impidió que continuara con su carrera política.

Por el contrario, el movimiento construido alrededor de La Bendición lo llevó a competir por la Alcaldía de Yopal en las elecciones de 2015.

Y ganó.

Lo hizo con 24.515 votos, mientras permanecía privado de la libertad en Bogotá.

El resultado convirtió su elección en uno de los episodios más singulares de la política colombiana: Un candidato detenido por un proceso penal terminó elegido para gobernar la capital de Casanare.

A finales de 2015 recuperó la libertad por decisión judicial y el 2 de enero de 2016 tomó posesión como alcalde.

Su administración, sin embargo, duró poco.

Un alcalde entre cárceles y tribunales

Mientras ejercía como mandatario, Torres continuó enfrentando procesos judiciales.

En marzo de 2017, el Juzgado Tercero Penal del Circuito de Yopal lo condenó a 45 meses de prisión por urbanización ilegal, además de una multa millonaria.

La decisión estaba relacionada con la construcción de La Bendición.

La defensa acudió posteriormente a la Corte Suprema de Justicia, pero el recurso de casación no prosperó. La condena quedó en firme y Torres perdió definitivamente el cargo.

El proceso por urbanización ilegal fue independiente de otra investigación por lavado de activos y enriquecimiento ilícito, en la que también estuvo involucrada su esposa, Dora Emilce López.

En esa investigación, la Fiscalía sostuvo que se habían presentado movimientos patrimoniales que no podían ser justificados y llegó a hablar de decenas de miles de millones de pesos.

En 2016, además, la Fiscalía adelantó acciones de extinción de dominio sobre bienes atribuidos a Torres y su entorno familiar.

Pero es importante precisar algo: las investigaciones por lavado de activos y enriquecimiento ilícito no equivalen a una condena por esos delitos. La condena que terminó sacándolo de la Alcaldía fue la de urbanización ilegal.

Una vida marcada por las polémicas

Después de dejar la Alcaldía, Torres no desapareció de la escena pública.

Continuó promoviendo proyectos de vivienda y mantuvo influencia política en sectores de Yopal y Casanare.

En 2020 reapareció con un nuevo proyecto habitacional denominado Shaddai, pese a que medios nacionales reportaron entonces que no existían los permisos correspondientes para ese desarrollo.

Su nombre volvió a aparecer en las noticias en 2026 por un episodio distinto: Una agresión contra el periodista Martín Mesa, director de El Nuevo Oriente.

El hecho ocurrió el 27 de febrero en Yopal y quedó registrado en video. La Fundación para la Libertad de Prensa informó que Torres se acercó al periodista para reclamarle por investigaciones periodísticas relacionadas con él y posteriormente lo golpeó.

En las imágenes difundidas públicamente se escucha a Torres decirle al comunicador: "Se lo advertí, no se meta conmigo".

El episodio generó pronunciamientos de rechazo de organizaciones de periodistas.

Siete meses después, el nombre de Jhon Jairo Torres vuelve a ocupar los titulares, esta vez por una razón definitiva.

La última escena

La mañana de este martes, en una finca de la zona rural de Yopal, la vida de uno de los personajes más particulares de la política casanareña terminó a tiros.

Las autoridades capturaron a una persona después del ataque y mantienen abierta la investigación para establecer las circunstancias exactas del homicidio.

Todavía faltan respuestas fundamentales.

¿Quién ordenó matar a Jhon Jairo Torres?

¿Por qué?

¿El ataque estaba relacionado con su pasado empresarial, sus antiguos procesos judiciales, sus actividades políticas, sus conflictos personales o con algún hecho más reciente?

Por ahora, ninguna de esas hipótesis puede darse por cierta.

Lo que sí está documentado es la trayectoria de un hombre que construyó su reconocimiento público desde el comercio, convirtió la vivienda en su bandera política, llegó a la Alcaldía de Yopal mientras estaba preso, perdió el cargo después de una condena por urbanización ilegal y permaneció durante años como una figura de enorme visibilidad en Casanare.

Ahora, su historia termina con una investigación por homicidio que apenas comienza.

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