Villavicencio. Después de muchos años, algunas familias victimas de la sangrienta masacre de Mapiripán, cometida por las Autodefensas de Urabà reciben ayuda del gobierno.
Una de las victimas, que también fue sacrificada por la guerrilla le entregaron una casa en Villavicencio, un terreno de siete hectáreas en San Martin, Meta y 17 millones de pesos.
Una mujer curtida, identificada como María Cecilia Lozano, recuerda las noches de pesadillas, los tortuosos momentos y las angustias que le generaron, tener que salir huyendo para salvar sus vidas.
Como los paramilitares convertidos en una maquina de muerte en cinco días arrasaron en 1997 a Mapiripán, dejando marcas del horror nunca antes conocido. Jugaron futbol con las cabezas de sus victimas, declararon varios testigos en los procesos que se adelantaron.
Esta misma familia huyendo del terror de Mapiripán, llega en calidad desplazados a Bogotá y seis años después regresan al Meta, donde nuevamente son victimas de la violencia, esta vez en manos de la guerrilla.
"Duramos en Bogotá un año y regresamos otra vez a Mapiripán, duramos tres años, de nuevo volvimos a iniciar la vida y seis años después vuelve la guerrilla, mi esposo salió un día a revisar el ganado y nunca más lo volví a ver", dijo María Cecilia.
Ella y sus tres hijos viven en la ciudadela San Antonio de Villavicencio, en una casa de 6 por 12, de dos alcobas, que le fue entregada como parte del proceso de reparación.
María Cecilia intenta rehacer su vida confiando en que los violentos no le vuelvan a arrebatar lo que hoy le entrega el Gobierno.
"He sido cuatro veces desplazada, sin embargo volví a Villavicencio donde me dieron mi casa, me siento triste por lo que me ha pasado pero a pesar de eso he sobresalido y he sacado mis hijos adelante", dice María Cecilia.
"Este tema de reparación es complejo y delicado porque dicen que hay garantías de no repetición y a mí se me han repetido varias veces", asegura. El Gobierno ya ha hecho cuentas y la gran apuesta para reparar a las víctimas de la guerrilla está en el proceso de restitución de tierras y expropiación de bienes, que según cifras del Ministerio de Agricultura alcanzan las 600.000 hectáreas.