Villavicencio. Aunque resulte paradójico, la impunidad existente es el problema más grande que se tiene para frenar la acción delictiva.
Los antisociales, cuando son menores de edad, están amparados porque prácticamente los jueces los tienen que dejar en libertad, o en su defecto los envían a unos centros de reclusión, donde hacen lo que les viene en gana, se escapan cuando quieren y delinquen sin que se puedan corregir.
Los mayores de edad no pueden ser castigados con la severidad de cada caso, porque se requiere una serie de testimonios, respeto a un debido proceder para su captura, pruebas irrefutables difíciles de obtener y cuando son privados de la libertad, como ha ocurrido, si llega la hora del almuerzo, por ejemplo, los pícaros exigen la comida a su gusto y entonces al policía, cuando no se le ha judicializado, (al delincuente), le cabe la obligación de darle los alimentos, so pena que lo acusen de violar los derechos humanos por no haberle suministrado lo solicitado.
Esa es una realidad y por ello se requieren disposiciones que terminen con este proceder, se dijo al Noticiero del Llano.