Villavicencio. Consternada llegó una mujer a reclamarle a una vendedora de Chance en una de las oficinas de Consuerte porque supuestamente había ganado el premio, pero le entregó la colilla que no le pertenecía.
Doña Ema Buriticá, contó ante una docena de testigos, que había tomado la decisión de jugar ese día del jueves 19 de enero de este año el chance con la Lotería de Bogotá, con el número que coincidía con la fecha del nacimiento de su hija el 626, por representar el mes de junio y el día 26.
Era tanta su emoción que apostó sin dudarlo a ese número, hacia las 5 de la tarde, pero antes de ella estaban otras tres personas comprando el chance, así que se fue corriendo a otra oficina de Consuerte en el Centro de Villavicencio.
Al llegar, otro apostador llevaba el turno y como no estaba muy llena esa sucursal, decidió esperar.
Mientras el sucesor de juego sacaba el sencillo para pagar su chance, doña Ema le dio el número a la vendedora y ésta empezó a facturar el número.
Explica doña Ema que la joven le entregó primero la factura a ella y luego al otro señor, porque ella llevaba más sencillo y la atendió rápido. Al salir con su recibo de chance, pensando en el 626, no verificó su colilla, solo la envolvió en un billete de 10 mil, se persignó la cruz y se lo echó al seno como tradición para llamar la suerte.
Al otro día se fue a buscar los resultados de la lotería de Bogotá y encontró que en el sorteo 2116 del jueves 19 de enero de 2012, había caído su número, el 626. Contenta hasta más no poder, se fue a reclamar su premio. Al llegar a la cabina de premios la secretaria le hizo claridad que el número no correspondía, sin embargo ella le insistió que no era posible y tal fue su sorpresa cuando comprobó que no era su número, el número que coincidía con la fecha de nacimiento de su hija.
Encolerizada y casi llorando, se fue a reclamarle a la vendedora que le entregó la colilla y ésta le confirmó que había cometido un error, dándose cuenta de esto cuando le dio el papelillo que le correspondía a doña Ema, al otro señor, quien al notar que no era su número solo acotó, “señorita deje así, tal vez esto sea una señal”.
Doña Ema contó lo sucedido mientras hacía el chance para buscar, como dice ella, ganarse los 6 millones de pesos que la sagrada providencia le negó esa vez.