Un ambiente tenso y nerviosismo se respira en los sectores políticos y administrativos de Meta, Casanare, Vichada y Guaviare, por la captura de los hermanos Héctor Germán Buitrago Parada alias “Martín Llanos” y de Nelson Orlando alias “Caballo”.
Las declaraciones que los dos comandantes paramilitares entreguen a la Fiscalía podrían comprometer a varios personajes de estos departamentos, indicaron juristas que defienden a las victimas de las Autodefensas.
La razón del miedo político administrativo no es nueva pero sí muy preocupante: varios connotados cabecillas paramilitares están empezando a ser más directos en sus confesiones a magistrados, jueces y fiscales sobre sus cómplices y conexiones en los ámbitos políticos, económicos, castrenses, policiales y sociales.
No hay que olvidar que más allá de las alianzas electorales entre congresistas y paramilitares, la Sala Penal de la Corte está indagando una nueva ruta procesal contra varios de los ex parlamentarios sindicados o ya condenados. Se trata de establecer si los nexos entre unos y otros sobrepasaron lo relativo a los votos y llegaron a involucrar transacciones de tierra y bienes, así como posible complicidad directa y consciente en asesinatos, masacres.
Pero aún mas expectativa hay en torno a lo que pueda pasar con el recién capturado por las autoridades venezolanos Héctor Germán Buitrago Prada, alias Martín Llanos, reconocido jefe paramilitar del oriente del país.
Sindicado de múltiples muertes y masacres, así como investigado por delitos que van desde narcotráfico hasta lavado de activos, Llanos es pieza clave para esclarecer las complicidades que se dieron en Meta, Caquetá y otros Departamentos llaneros con los grupos paramilitares que comandó por más de una década.
Las autoridades colombianas están a la espera de que sea deportado en las próximas horas y que una vez sea interrogado pueda responder por su presunta responsabilidad en una gran cantidad de homicidios, casos de desplazamiento forzado, tráfico de drogas, robo de tierras, complicidades con oficiales de las Fuerzas Militares y de la Policía, así como de nexos con dirigentes políticos que tuvieron su fortín electoral en las zonas en donde operaban los llamados frentes de las Autodefensas conocidos como “Los Buitragueños”.