Villavicencio. Grito de júbilo se manifestó en las familias de los diez uniformados secuestrados en poder de la guerrilla, en vista a que están “a un paso de la libertad”.
El Gobierno colombiano, delegados de Brasil y del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) acogieron este jueves el protocolo de logística y seguridad para las anunciadas liberaciones de los últimos diez rehenes, miembros de las Fuerza Pública, en poder de las Farc.
Así lo anunció el Viceministro de Defensa: "Por parte del Gobierno de Colombia, el Gobierno de Brasil y el CICR ya están dadas todas las condiciones para que se liberen a los secuestrados”, dijo Jorge Bedoya.
Agregó que solo falta que las Farc hagan efectiva la entrega de los uniformados. “Nosotros ya tenemos definido el protocolo y estamos es a la espera de que se liberen los secuestrados”, indicó.
Según el funcionario, a la cita del jueves no asistieron representantes del colectivo Colombianas y Colombianos por la Paz (CCP), que fue escogido por las Farc para gestionar la logística de la puesta en libertad de los rehenes.
Bedoya añadió “que aún no hay una fecha prevista para las liberaciones. El pasado 26 de febrero el llamado Secretariado de las Farc anunció que había decidido liberar en conjunto a los diez militares y policías que siguen en su poder, y no a seis, como lo ha prometido desde finales de noviembre pasado, así como renunciar al secuestro con fines financieros.
Los uniformados que regresan a la vida son los militares Luis Alfonso Beltrán Franco, Luis Arturo Arcia, Robinson Salcedo Guarín y Luis Alfredo Moreno Chagüeza, y los policías Carlos José Duarte, César Augusto Lasso Monsalve, Jorge Trujillo Solarte, Jorge Humberto Romero, José Libardo Forero y Wilson Rojas Medina.
Fueron secuestrados de 1998 a 1999 en distintas acciones.
Las Farc aseguraron, además, la suspensión de los secuestros como práctica extorsiva, como una muestra de su intención de buscar acercamientos a diálogos de paz.
Sin embargo, el Gobierno se mostró cauto después de ese anuncio, al punto que el propio presidente Juan Manuel Santos indicó en su cuenta de Twitter que se trataba de “un paso importante y necesario pero no suficiente en la dirección correcta”.