Las inundaciones deterioraron las praderas en Arauca y Casanare. Mientras en Tame preparan 66 toneladas de forraje, en Casanare distribuyen concentrado y proyectan reservas para la temporada seca.
La emergencia provocada por las inundaciones de las últimas semanas dejó una consecuencia que comienza a preocupar seriamente a los productores de Arauca y Casanare: el ganado se quedó sin pasturas suficientes para alimentarse.
Con potreros todavía anegados, praderas deterioradas y fincas que enfrentan dificultades para recuperar su capacidad productiva, los ganaderos y sus organizaciones comenzaron a poner en marcha distintas estrategias para evitar que la emergencia climática termine convirtiéndose en una crisis para el hato bovino.
Las respuestas no corresponden a un único programa regional, pero tienen un mismo propósito: garantizar alimento para los animales mientras se recuperan los potreros.
La magnitud de la emergencia ya ha sido documentada en distintos municipios. En Casanare, por ejemplo, las inundaciones afectaron zonas ganaderas de Trinidad, San Luis de Palenque, Paz de Ariporo, Nunchía y otros municipios. Un reporte gremial señaló que el agua deterioró las pasturas y redujo la capacidad productiva de numerosas fincas.
En Arauca, las crecientes del río Tame también provocaron graves afectaciones durante la emergencia de julio.
Tame apuesta por producir su propio alimento
En Tame, el Comité de Ganaderos avanza en una alianza con Agrosavia y Fedegán para establecer un proyecto piloto de producción de forraje.
La iniciativa contempla la siembra de seis hectáreas de sorgo y maíz, cultivos seleccionados por su capacidad de generar alimento en un periodo relativamente corto.
Según Amaura Martínez Vanegas, presidenta del Comité de Ganaderos de Tame, Agrosavia confirmó su disposición de apoyar el proyecto con semillas de sorgo.
“Agrosavia está dispuesto a apoyar con semillas de sorgo para conformar un banco mixto de forraje, una solución temprana frente a la problemática de alimentación que enfrentan actualmente los productores”.
Antes de iniciar las siembras, los terrenos serán sometidos a una evaluación técnica. La medida es necesaria porque las inundaciones dejaron sedimentos en algunas áreas y existe preocupación por las condiciones de fertilidad, pH y características físicas del suelo.
Además, algunos de los predios más afectados por la avalancha todavía presentan dificultades para el ingreso de maquinaria debido al exceso de humedad.
Por esta razón, productores de la zona facilitarían temporalmente terrenos que tengan mejores condiciones para establecer los cultivos mientras las fincas afectadas avanzan en su recuperación.
Entre 62 y 66 toneladas de forraje
El proyecto funcionará bajo un esquema de cooperación.
Agrosavia aportaría parte de las semillas, una empresa comercial suministraría el material vegetal restante, el Comité de Ganaderos de Tame apoyaría con maquinaria, los productores aportarían la mano de obra y Fedegán acompañaría técnicamente el proceso.
La meta es producir entre 62 y 66 toneladas de alimento.
El sorgo aportaría aproximadamente 40 toneladas, mientras que el maíz produciría entre 22 y 26 toneladas adicionales, de acuerdo con las estimaciones entregadas por los promotores de la iniciativa.
El alimento será destinado a los ganaderos afectados por la emergencia.
“Estamos articulando esfuerzos entre varias entidades y los mismos ganaderos para ofrecer una solución práctica. Ya pasó la etapa de las ayudas de emergencia a las familias afectadas y ahora debemos concentrarnos en cómo generar alimento para los animales”, explicó Martínez Vanegas.
Si los resultados agronómicos son favorables, el modelo podría ser replicado en otras zonas afectadas.
En Casanare, el alimento también escasea
La situación es especialmente crítica en sectores de Casanare donde las inundaciones permanecieron durante semanas.
El Comité de Ganaderos de Trinidad anunció la disponibilidad de 20 toneladas de un suplemento de alta base proteica, que será ofrecido a los productores de Trinidad, San Luis de Palenque y Orocué a un precio favorable.
La organización adquirió el producto con recursos propios y asumirá buena parte del transporte para reducir el costo que deberán pagar los ganaderos.
Cada productor podrá acceder a un máximo de dos toneladas.
La medida está dirigida tanto a socios como a no socios del Comité.
Según Jairo Medina, médico veterinario y miembro de la junta directiva de la organización, el objetivo es ofrecer un alivio inmediato a los productores que enfrentan dificultades para alimentar a sus animales.
“El suplemento lo ofrecerá el Comité a precios favorables para apoyar a los ganaderos que hoy atraviesan una situación difícil por las inundaciones”.
La emergencia ha dejado extensas áreas de pastoreo bajo el agua. De acuerdo con reportes gremiales, las praderas se deterioraron y en algunos sectores los pastos llegaron a pudrirse.
La dimensión de la emergencia también ha obligado a las autoridades a desplegar operaciones de evacuación de personas y animales en municipios como Trinidad y San Luis de Palenque.
“Hay muchos bovinos que ya no se pueden poner de pie”
La preocupación de los productores no es solamente económica.
Yonency Amaya, presidente del Comité de Ganaderos de Trinidad, describió la situación de los animales afectados por la falta de alimento.
“Hay ganaderos que viven una situación dramática y necesitan apoyo urgente, porque sus animales están en grave estado de afectación. Hay muchos bovinos que ya no se pueden poner de pie”.
El dirigente gremial advirtió que, aunque las lluvias han disminuido, la recuperación de las praderas no será inmediata y podría tomar varios meses.
Por eso, la suplementación alimenticia se convierte en una medida de transición mientras los potreros recuperan sus condiciones.
El reto que viene después del agua
El problema para los ganaderos de la Orinoquia podría no terminar con la recuperación de las zonas inundadas.
En Casanare, Fedegán trabaja con la Gobernación y los comités ganaderos en un programa preventivo para producir reservas de alimento ante la temporada seca que podría presentarse durante el fortalecimiento de las condiciones de El Niño.
El proyecto contempla 20 hectáreas de maíz, distribuidas en núcleos de cinco hectáreas en Yopal, Trinidad, Paz de Ariporo y Maní.
La idea es transformar la producción en ensilaje, de manera que el alimento pueda conservarse y utilizarse durante los meses de mayor déficit de pasturas.
La preparación tiene sustento en el escenario climático nacional. El Ideam informó el 10 de julio que las condiciones de El Niño ya estaban presentes y que existía una probabilidad superior al 97 % de que persistieran hasta el primer trimestre de 2027. El instituto también estimó una probabilidad del 81 % de que el fenómeno alcanzara una intensidad “muy fuerte” entre octubre y diciembre de 2026.
Una emergencia que puede convertirse en una lección
La coyuntura deja una conclusión para el sector ganadero: no basta con reaccionar cuando falta el alimento.
La experiencia de las inundaciones vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de producir y conservar reservas de forraje antes de que lleguen los periodos críticos.
En esa dirección apunta el proyecto de Tame y el plan de ensilaje de Casanare: mientras los productores buscan recuperar las praderas destruidas por el agua, también intentan prepararse para un escenario en el que el exceso de lluvia de hoy pueda ser seguido por una temporada de déficit hídrico.
Para Ricardo Arenas, coordinador de cadenas de carne y leche de Fedegán, la transición hacia nuevos alimentos debe hacerse de manera gradual cuando los animales están debilitados.
“Es necesario advertir a los ganaderos que los cambios bruscos de las dietas y, más cuando se hace en momentos en donde los animales están seriamente deteriorados y con falta de fibra en sus dietas, que estos cambios deben hacerse de manera lenta”.
El médico veterinario recomendó además mantener una supervisión permanente sobre el estado de los animales.
La emergencia climática, así, plantea un desafío que va más allá de recuperar las fincas inundadas: garantizar que el ganado tenga qué comer mientras la Orinoquia vuelve a recuperar sus pasturas.