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  • Última actualización 2026-07-03 17:14:56

‘Ingenieros de los huecos’ viven de lo que no hace el Gobierno

Tomado del periódico EL CORREDOR Por Wilfer Moreno Villamizar La capital del departamento siempre ha estado inundada de huecos. Parece un mal endémico. El gobierno dice no tener los recursos suficientes para arreglar las calles. Es como si no conviniera hacer un trabajo de calidad porque se acaba el negocio con los contratistas amigos de los mandatarios de turno. Mientras el jefe de Planeación municipal, Wilson Garcés, manifestó que no podía dar información sobre el costo que tendría el taponamiento de los baches, ingenieros de la Gobernación y de la misma Alcaldía, señalaron que es difícil presupuestar unos cuantos huecos. Que demoraría mucho tomar las medidas y que se gastaría bastante plata en el pago de personal. Pero mientras los sabios del gobierno gastan la materia gris en la elaboración del presupuesto y esperan con ansiedad que lleguen las regalías para asignar unos pocos recursos y mejorar la imagen de la ciudad, hay personas que sin ser ingenieros y con sus bolsillos vacíos hacen esta labor. ¿Imagínense el inmenso trabajo que le están ahorrando al gobierno?. No podemos decir que nacieron con la vocación, ni que son expertos en el tema, pero hacen todo lo posible para que sus parches les quede como toda una obra maestra. Gracias al trabajo de los ‘ingenieros de los huecos’, como muchos los llaman, las calles de la ciudad no presentan ni una cuarta parte de los cráteres que antes incomodaban al transeúnte. Ellos son Domingo Garzón y Víctor Hinestroza, ambos colombianos, pero residenciados en Venezuela, desde donde vienen con gran esfuerzo para tratar de ganarse la vida tapando cuanto hueco aparece en las calles impidiendo el libre tránsito de taxistas, buseteros, camioneros y, en fin, de todos los vehículos que recorren la ciudad. “Desde El Piñal (Venezuela) venimos haciendo esto por que la situación esta muy difícil y el alto costo de la vida nos obliga a jalarle a lo que sea, todo con el fin de trabajar honestamente para conseguir lo de la ´papa´ y así regresar con algo de tranquilidad a la casa”, dijo Víctor Hinestroza, en diálogo con EL CORREDOR. Solo pequeñas contribuciones Bajo soles abrasadores día a día están en las calles araucanas sin recibir una voz de agradecimiento, ni un aporte de los que verdaderamente tienen la obligación de garantizar el buen estado de las vías. Su salario no representa mucho. Depende de las pequeñas contribuciones de las personas de buen corazón que saben apreciar su labor. Muchas veces se tornan largas las horas, mas aún cuando pareciera que la gente no tiene conciencia de la magnitud del trabajo que realizan. Lo anterior se refleja en el hecho de que algunos dan monedas sin valor u otros simplemente regalan 50 o 100 pesos, plata que no alcanza cuando se tiene una responsabilidad en casa. “Las personas no comprenden que tenemos que comprar los retazos de pavimento, además del gasoil y la gasolina que son parte de la materia prima. A lo anterior se suma el trasporte de los implementos que utilizamos todos los días”, señaló Hinestroza. Visiblemente satisfecho por la labor que realizan estos ‘ingenieros de obras’ en Arauca, el comerciante Juan Alberto Cuadros Moreno sostuvo que “aquí nadie agradece y es que ni les importa lo que muchos hacen para ayudar al buen vivir. Yo si estoy muy contento porque estos trabajos me han beneficiado y ahora me llegan más clientes al negocio”. Lo curioso es que todos los años el gobierno invierte millonarias sumas de dinero en el mejoramiento de vías sin que se aprecien los resultados. Y es que con el ritmo que llevan los trabajos en la capital del departamento, pasarán los nuevos mandatarios y no miraremos las calles en buen estado, porque en Arauca falta un compromiso personal de cultura ciudadana. Si todos pusiéramos de nuestra parte y apoyáramos a quienes quieren hacer de esta tierra una morada de paz y un ejemplo para otras partes del país, no solo no habrían huecos sino que muchos de los barrios que no conocen el pavimento ya estuvieran asfaltados y así ofrecerían mejores oportunidades de vida.
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