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Arroceros piden auxilios económicos para no quebrar
Casanare

Arroz en alerta: Casanare pide alivios ante caída de la producción

El principal departamento productor del país redujo en 18 % el área sembrada en el primer semestre. Arroceros de Casanare acumulan $471.000 millones en obligaciones y reclaman nuevas medidas para evitar que la crisis golpee la próxima cosecha.

La crisis que atraviesa el sector arrocero colombiano tiene uno de sus principales focos en Casanare, donde los productores enfrentan menores precios, dificultades de comercialización, afectaciones climáticas y una fuerte presión sobre sus deudas.

Las cifras del DANE muestran que el departamento pasó de 216.847 hectáreas sembradas de arroz en el primer semestre de 2025 a 177.780 en el mismo periodo de 2026, una reducción del 18 %. A nivel nacional, la caída fue todavía mayor: de 417.556 a 324.554 hectáreas, equivalente a 22,3 %.

Casanare mantiene, pese a la reducción, el liderazgo nacional en el área sembrada de arroz y es uno de los principales núcleos de producción del país junto con Meta.

La deuda que preocupa a los productores

La situación financiera es uno de los puntos más delicados. En una reunión realizada el pasado 2 de octubre, los representantes de los arroceros de Casanare expusieron ante el Ministerio de Agricultura obligaciones por $471.000 millones.

De ese monto, $250.000 millones corresponden a créditos con bancos y el sistema financiero, $150.000 millones a deudas con molinos y otros $71.000 millones a obligaciones con almacenes de agroinsumos.

Ante esta situación, el Ministerio convocó una mesa con bancos, molinos y proveedores de insumos para buscar el reperfilamiento de las deudas y evitar que los productores tengan que abandonar la actividad.

La cartera también anunció recursos para ampliar y fortalecer las plantas de secamiento en Casanare, una medida que busca mejorar la capacidad de manejo de las cosechas y aportar a la estabilidad del sector.

Las lluvias también golpearon a Casanare

El problema financiero se agravó por las condiciones climáticas registradas durante julio. Según el Ministerio de Agricultura, los excesos de lluvia y las inundaciones hicieron que la productividad en Casanare cayera de 5,5 a 4,2 toneladas por hectárea.

Para los productores, la combinación de menor productividad, precios desfavorables y altos costos de producción aumenta el riesgo de reducir todavía más las áreas de siembra.

Fedearroz ha insistido en la necesidad de recuperar instrumentos que permitan manejar los excedentes de las cosechas. Entre ellos está el incentivo al almacenamiento, que el gremio considera una herramienta necesaria para evitar que la concentración de la oferta presione los precios hacia abajo. La propia Federación ha señalado que este mecanismo debe retomarse junto con otros apoyos al sector.

Fedearroz reclama reglas para la comercialización

La discusión también está centrada en la forma en que se comercializa el arroz y en los mecanismos para proteger el ingreso de los productores.

Durante 2026 el Gobierno ya implementó medidas de apoyo directo y un régimen temporal de libertad regulada para el arroz paddy verde, con precios mínimos de referencia y mecanismos de protección para los productores.

Sin embargo, Fedearroz mantiene la presión para que se adopten nuevas herramientas que permitan enfrentar la actual coyuntura y evitar que la caída de los precios vuelva a traducirse en menores áreas sembradas.

El Gobierno, por su parte, anunció que trabaja en un nuevo modelo productivo para 2027, que pretende integrar financiación, producción, transformación y comercialización.

Menos arroz y preocupación por el abastecimiento

La reducción del área sembrada también abre un interrogante sobre la capacidad de producción nacional.

En el primer semestre de 2026 se produjeron 876.400 toneladas de arroz mecanizado, frente a 998.837 toneladas en el mismo periodo de 2025, una disminución de 122.437 toneladas, según las cifras de la Encuesta Nacional de Arroz Mecanizado.

El escenario ha llevado a los productores a reclamar inversiones en sistemas de riego, reservorios, infraestructura de almacenamiento y créditos de mayor plazo que permitan sostener la actividad.

El Gobierno sostiene que la respuesta debe pasar por mejorar productividad, infraestructura, comercialización y gestión del riesgo, mientras revisa también el manejo de los recursos parafiscales del sector.

Debate por los recursos del sector

El ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, anunció una revisión de la ejecución y el impacto de los recursos parafiscales del arroz. Según el funcionario, durante los últimos 15 años las subastas de importación de arroz de Estados Unidos habrían generado cerca de $292.867 millones, mientras el recaudo de la cuota parafiscal habría superado los $259.000 millones.

Fedearroz respondió que está dispuesta a las evaluaciones de las autoridades y defendió el uso de los recursos de la Cuota de Fomento Arrocero, que se destinan, entre otros fines, a investigación y desarrollo tecnológico del cultivo.

El Gobierno y el gremio mantienen así una discusión abierta sobre el futuro del sector, mientras los productores esperan definiciones sobre financiación, comercialización, almacenamiento y nuevas medidas de apoyo.

Para Casanare, donde el arroz tiene un peso determinante en la economía rural, el desafío es evitar que la actual crisis termine traduciéndose en una reducción todavía mayor de las siembras y comprometa la capacidad productiva de los próximos ciclos.

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