Una intensa balacera sacudió al casco urbano de Fortul, Arauca, en la noche de ayer, dejando a la población aterrada y a las autoridades en estado de alerta. La estación de policía fue objeto de un hostigamiento armado que, según las fuentes, duró aproximadamente 10 minutos.
La Policía Nacional confirmó el incidente en un comunicado oficial, declarando que sus uniformados en la Estación de Policía de Fortul fueron hostigados con ráfagas de fusil. Los policías activaron el Plan de Defensa de la unidad y lograron repeler el ataque armado.
Además de los disparos, los criminales lanzaron artefactos explosivos improvisados, conocidos como "Tatucos", contra el personal del Ejército Nacional adscrito al Batallón Especial Energético y Vial No. 14.
A pesar de la intensidad de los ataques, no se registraron uniformados lesionados. Las autoridades se encuentran realizando las verificaciones pertinentes para determinar si algún ciudadano resultó afectado en el incidente. Hasta el momento, no se reportan lesionados o víctimas entre la población civil.
El Comando de Policía Arauca condenó firmemente estas acciones criminales, destacando que ponen en riesgo la vida de los ciudadanos y de los policías que se encuentran al servicio de la comunidad.
Este acto de violencia ocurre en paralelo a un acto importante por parte del Gobierno Nacional. A través del Ministerio de Defensa, se decretó un cese al fuego "bilateral, nacional y temporal", con el ELN. Esta medida comenzará a regir desde el 3 de agosto de 2023 hasta las 24:00 horas del 29 de enero de 2024. Según el decreto, el cese al fuego podría ser prorrogado después de una valoración de la Mesa de Diálogos de Paz y los informes del Mecanismo de Monitoreo y Verificación (MMV).
Además, la medida también incluye la suspensión de las operaciones ofensivas de la fuerza pública contra los integrantes del ELN que participen en el proceso de paz y que se adhieran a los procedimientos para la ejecución del Acuerdo del CFBTN y los protocolos correspondientes.
El objetivo de esta iniciativa, según el Gobierno, es "mejorar la situación humanitaria de las poblaciones y los territorios". Sin embargo, el ataque en Fortul pone en evidencia los desafíos de seguridad y paz que persisten en la región.