En el departamento de Arauca, uno de los más golpeados por el conflicto armado, se habría registrado el secuestro de cinco soldados del Ejército Nacional en zona rural del municipio de Tame, donde confluyen estructuras armadas del ELN y de las disidencias de las Farc.
De acuerdo con información preliminar, los uniformados se encontraban en la vereda Santo Domingo cuando fueron interceptados por hombres armados mientras viajaban en un bus interdepartamental. Los soldados regresaban de permiso y se dirigían nuevamente a su unidad militar.
El hecho habría ocurrido en un retén ilegal, aunque las autoridades aún no confirman si fue instalado por algún grupo armado organizado o por delincuencia común. La Defensoría del Pueblo confirmó el secuestro a través de sus canales oficiales, haciendo un llamado urgente al respeto por el Derecho Internacional Humanitario.
"El día de hoy, cinco militares fueron privados de la libertad en Santo Domingo, Tame (Arauca), después de haber sido obligados a descender de un vehículo de transporte público por un grupo armado ilegal. Exigimos su liberación inmediata y sin condiciones. De no hacerse, se podría configurar la infracción de toma de rehenes", indicó el organismo.
La Defensoría añadió que está dispuesta a acompañar las gestiones humanitarias necesarias para lograr la libertad de los uniformados y de todas las personas que permanecen secuestradas en el departamento.
La situación refleja la complejidad del panorama de seguridad en Arauca, donde se mantiene la disputa territorial entre frentes del ELN y estructuras disidentes de las Farc, particularmente aquellas bajo el mando de alias "Iván Mordisco".
En la región, permanecen también secuestrados funcionarios judiciales como Jesús Antonio Pacheco Oviedo y Rodrigo Antonio López Estrada, de la Fiscalía General de la Nación, además de los investigadores de la Dijín Yordyn Pérez Mendoza y Franque Hoyos Murcia, todos en poder del ELN.
Las estadísticas de 2025 revelan la magnitud del fenómeno: entre enero y noviembre, 437 personas han sido víctimas de secuestro en el país, de las cuales 133 son militares o policías. En siete de estos casos, las víctimas continúan en cautiverio —cuatro militares y tres policías—, la mayoría en zonas con fuerte presencia de grupos armados ilegales.
El secuestro en Tame se suma a una cadena de hechos que reflejan la crisis humanitaria en la región: amenazas, confinamientos, desplazamientos forzados, extorsiones y el uso de minas antipersonal como instrumentos de control social y territorial.
Mientras tanto, las autoridades han desplegado operaciones conjuntas entre el Ejército, la Policía y organismos de inteligencia para ubicar a los soldados y facilitar su liberación. En los corredores estratégicos del oriente araucano, los controles y patrullajes fueron reforzados ante el riesgo de nuevos enfrentamientos entre el ELN y las disidencias.
La población civil, una vez más, queda atrapada en medio de la violencia y el temor que persisten en una de las zonas más militarizadas y conflictivas de Colombia.