En la historia de la aerolínea estatal, solo dos personas han nacido en pleno vuelo y en circunstancias similares. Ambos son araucanos y pueden viajar gratis de por vida a cualquier lugar del país. María Eugenia Bolívar, una mujer de origen campesino, nunca se imaginó tener un hijo dentro de un avión ni mucho menos contribuir con el crecimiento de la familia Satena, pues con el pequeño Sateno son ya dos los araucanos que han nacido en pleno vuelo y en circunstancias similares.
A sus 28 años y cuando esperaba el advenimiento de su séptimo hijo, los médicos del hospital San Vicente de Arauca la remitieron de urgencia a Bogotá porque en esta ciudad no había una unidad pediátrica de cuidados intensivos. Le dijeron que debido a una preclancia, su embarazo era muy complicado y que necesitaba unas condiciones especiales para dar a luz.
Presa del nerviosismo, con la remisión médica y sus nueve meses de embarazo, se embarcó en el vuelo nocturno de Satena con destino a la capital
de la República. Le dijeron que conservara la tranquilidad porque era lo mejor para su bebé, pues llegaría al hospital Materno Infantil.
Sin embargo, a los 15 minutos de vuelo la mujer comenzó a quejarse y a decir
que sentía dolores de parto. Cuando la aeronave había comenzado el descenso y faltaban escasas 20 millas para aterrizar en el aeropuerto Eldorado, no aguantó más los dolores y reventó fuente.
La auxiliar de vuelo, Olga Martínez, junto con un médico rural que también
viajaba fueron los encargados de atender el parto. "Ella estaba en el puesto 3C del avión Embraer 1171 de la Fuerza Aérea Colombiana y me dijo que no aguantaba más, que el muchachito venía en camino y que ya había reventado fuente" sostuvo la auxiliar, quien añadió que el bebé nació en la misma silla en la que viajaba la madre.
Con los equipos de emergencia de la aeronave se le prestaron los primeros
auxilios a la progenitora y al recién nacido. El médico le cortó el cordón umbilical y la
azafata lo envolvió en una cobija, mientras los pasajeros en medio de los nervios y la alegría le brindaron un sonoro aplauso.
La azafata agregó que en dos ocasiones le advirtió al coronel Ramón Alberto
Gómez, quien comandaba la aeronave para que diera aviso a la torre de
control. El oficial dijo que cuando aterrizó escucho al bebé llorar y también
descansó. "Me comuniqué inmediatamente con la torre para que recibieran a la
paciente y la trasladaran con la criatura al Materno Infantil a donde había sido remitida".
Bajarse de la nube en que andaba
Con cara de cansancio y maltrato, Maria Eugenia regresó tres días después en el mismo avión. Visiblemente emocionada señaló que nunca imagino que su bebé nacería en pleno vuelo. "Sentí miedo porque no conocía a nadie en Bogotá, pero afortunadamente todo salió bien. Cuando reventé fuente solo me preocupaban mis otros seis hijos que se habían quedado solos con su papá.
Claro que Ramón Sateno Torres Bolívar, nombre con el que será bautizado el menor que, aunque nació en pleno vuelo, será registrado en Arauca, no es el primer araucano que nace por lo alto y que tuvo que bajarse de la nube en que andaba.
Al igual que Carlos Sateno Romero, quien hace 37 años también nació en un
avión de la misma aerolínea, que volaba entre Tame y Bogotá, el niño recibirá pasajes de por vida en las rutas nacionales, lo mismo que sus primeros juguetes, según expresó el coronel Luis Carlos Villamizar, sugerente de empresa estatal.
Sus padres dijeron que dentro de uno o dos meses, Ramón Sateno será bautizado en el mismo avión en el que nació y tendrá como padrinos al piloto de la aeronave y a la auxiliar de vuelo.