Puerto Inírida. encadenados al cuello, lanzados a un hoyo profundo, golpeados sin piedad, y sometidos al dolor y el tormento, 20 niños colombianos y casi 600 adultos padecen desde hace varios días las torturas de los guardias venezolanos en la frontera, reveló espantado por las escenas, el director de la Cruz Roja Colombiana en ese territorio, Fernando Guzmán.
Los colombianos trabajan en una mina de oro donde también se encuentran ciudadanos brasileños a pocos kilómetros de la capital de Guainía en la línea de frontera de San Fernando de Atabapo, a donde llegó la fuerza pública conocida, por su crueldad, como “los rurales”.
La guardia venezolana detuvo a los mineros y luego de encanarlos los lanzó a un hueco donde los somete a suplicios y los deja aguantando física hambre. Cinco de los torturados no soportaron los tormentos y murieron, uno de ellos fue identificado como José Guevara, denunció el jefe del organismo socorrista.
Fernando Guzmán, con la voz entrecortada por la impresión que le produjo el dantesco espectáculo pidió a la Cancillería intervenir para liberar a los colombianos que se encuentran en poder de “los rurales”.
“Hay niños, mujeres, varias de ellas embarazadas que reciben golpes y están colgados con cadenas del cuello” repetía el socorrista conmocionado por la fría crueldad de las autoridades venezolanas. Asegura el miembro del organismo humanitario, que de no ayudar a los detenidos en pocos días “todos van a morir”.