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La polémica propuesta de MinAgricultura
Arauca

Marañón sí, pero no a costa del arroz: Arauca entra en el debate que abrió MinAgricultura

La propuesta del ministro Indalecio Dangond de reemplazar el arroz por marañón en zonas de La Guajira provocó críticas en el Congreso. El vicepresidente del Senado, Jorge Alejandro Ocampo, planteó que la alternativa podría desarrollarse en tierras subutilizadas de Arauca y Guaviare.

La frase del ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, encendió la discusión alrededor del futuro del arroz en Colombia: “No siembren arroz, no es negocio el arroz. Es muy riesgoso, necesita mucha agua. Los precios del arroz son muy volátiles. Siembren marañón”.

La declaración fue hecha durante un encuentro con productores y autoridades del sur de La Guajira y rápidamente fue interpretada como una propuesta para sustituir el cultivo de arroz por marañón en diferentes regiones del país.

La controversia creció hasta llegar al Congreso, donde varios congresistas cuestionaron que la solución a la crisis de los arroceros sea abandonar el cultivo.

Sin embargo, el propio Dangond salió posteriormente a precisar el alcance de sus palabras. Según explicó, su recomendación estaba dirigida específicamente a productores del sur de La Guajira, particularmente en zonas donde los bajos rendimientos, los costos de producción y las condiciones climáticas han afectado la rentabilidad del arroz.

“El arroz que no se puede seguir sembrando es el de La Guajira porque es ineficiente”, afirmó el ministro, quien señaló que productores de Fonseca han enfrentado varias pérdidas consecutivas.

Dangond sostuvo además que, cuando un cultivo requiere altos costos y no alcanza los rendimientos necesarios para compensarlos, debe evaluarse si las condiciones del territorio permiten mantenerlo. Como referencia, habló de costos superiores a los $10 millones por hectárea y de la necesidad de alcanzar entre ocho y nueve toneladas por hectárea bajo riego para que la actividad resulte viable en determinadas zonas.

La respuesta desde el Senado

Uno de los pronunciamientos que más llama la atención para la región fue el del segundo vicepresidente del Senado, Jorge Alejandro Ocampo Giraldo, quien cuestionó que el marañón sea planteado como sustituto directo del arroz.

Ocampo advirtió que el marañón tiene un proceso productivo mucho más largo y que puede tardar entre cinco y siete años en alcanzar su etapa de maduración.

“Dejar de sembrar arroz por sembrar marañón sería una locura cuando es más fácil que él proponga eso en los lugares donde no hay siembra de arroz”, señaló el senador.

Y fue allí donde Arauca apareció directamente en la discusión.

Ocampo planteó que el marañón podría impulsarse en zonas con tierras fértiles actualmente subutilizadas, mencionando expresamente a Arauca y Guaviare como posibles territorios para desarrollar esta alternativa productiva.

La propuesta tiene un elemento particular para Arauca: no plantea desmontar el arroz existente para sembrar marañón, sino buscar áreas donde actualmente exista tierra con potencial agrícola que no esté siendo aprovechada.

¿Hay tierras subutilizadas en Arauca?

La discusión no parte de cero.

La Unidad de Planificación Rural Agropecuaria, UPRA, reportó en 2026 que Arauca registra alrededor de 77.766 hectáreas de predios con condición de ociosidad, dentro del análisis nacional de conflictos por uso de la tierra. El mismo estudio identificó a la Orinoquía como una de las regiones con importantes extensiones de tierras que podrían tener un aprovechamiento productivo diferente.

Además, la UPRA mantiene dentro de su planificación departamental de Arauca estudios sobre alternativas productivas, diagnóstico de mercados y ordenamiento de la tierra rural.

Pero hay una diferencia importante: que existan tierras subutilizadas no significa automáticamente que todas sean aptas para marañón. La productividad depende de condiciones de suelo, clima, disponibilidad de agua, infraestructura, asistencia técnica, acceso a mercados y posibilidades de transformación y comercialización.

El marañón ya tiene una historia en la Orinoquía

La idea tampoco sería completamente nueva en la región.

El Vichada se ha convertido en el principal productor de marañón de Colombia. Según el ICA, en julio de 2026 el departamento concentraba más del 90 % de la producción nacional, con entre 8.200 y 8.500 hectáreas sembradas y proyecciones de expansión superiores a las 20.000 hectáreas en la altillanura.

La UPRA, además, ha trabajado en la zonificación de aptitud del marañón en Vichada y ha incluido este cultivo entre las alternativas productivas de la Orinoquía.

Esto permite entender por qué Arauca aparece ahora en la conversación: el debate no necesariamente tendría que plantearse como arroz contra marañón, sino como la posibilidad de identificar nuevos territorios productivos sin desmontar cultivos estratégicos ya establecidos.

El arroz sigue siendo estratégico

La otra cara de la discusión está en la seguridad alimentaria.

En 2025 Colombia sembró 563.970 hectáreas de arroz mecanizado, de acuerdo con cifras de DANE y Fedearroz. De esa superficie, 321.228 hectáreas correspondieron a la zona arrocera de los Llanos, que incluye a Arauca, Casanare, Meta, Vichada, Guaviare y un municipio de Cundinamarca.

El propio Gobierno reconoce que el problema del sector no se reduce a escoger otro cultivo. En una carta enviada a Fedearroz el pasado 2 de octubre, Dangond señaló dificultades relacionadas con costos de producción, productividad, infraestructura, clima y volatilidad de precios, mientras anunció una revisión de los recursos parafiscales destinados al sector.

En el Congreso, el presidente de la Comisión Quinta de la Cámara, Julio Roberto Salazar, sostuvo que cambiar la vocación agrícola de una región requiere medidas de largo plazo y reclamó herramientas como crédito, tecnificación, fertilizantes y vías terciarias para los productores.

También se pronunció el expresidente Gustavo Petro, quien defendió aumentar la producción nacional de cereales y consideró que el marañón puede ser una alternativa, pero no como sustitución de las zonas arroceras.

Así, lo que comenzó con una frase del ministro sobre los problemas del arroz en La Guajira terminó abriendo una discusión mucho más amplia sobre qué producir, dónde producirlo y cómo aprovechar las tierras disponibles.

Para Arauca, la pregunta que queda sobre la mesa no sería necesariamente si debe dejar de sembrarse arroz para sembrar marañón.

La pregunta es otra: ¿Puede el departamento aprovechar sus tierras subutilizadas para desarrollar nuevas cadenas productivas sin poner en riesgo las que ya sostienen buena parte de su economía agrícola?

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