SANTIAGO DE COMPOSTELA.- Frente a quienes temen que las nuevas tecnologías acaben con hábitos tan importantes como leer, el experto alemán Ulrich Engelen cree que cuando los ordenadores son una herramienta habitual de uso diario en clase, ocurre lo contrario y los alumnos están mucho más motivados e interesados en leer. Engelen es director del Evangelisch Stiftisches Gymnasium, de Gütersloh (Alemania), la primera escuela europea que puso en marcha un proyecto para implantar el ordenador en las aulas, con la colaboración de la Fundación Bertelsmann, hace 15 años.
Numerosas instituciones y centros europeos se han fijado en este modelo, como es el caso de la Fundación Amancio Ortega y su proyecto Ponte dos Brozos, en el que un colegio y dos institutos de municipios coruñeses disfrutan del uso diario del ordenador en las aulas.
Mejoras en la eneñanza
Engelen, que ha participado esta semana en unas jornadas organizadas por la Fundación Amancio Ortega en Arteixo, asegura que la experiencia en el colegio alemán ha demostrado que el uso diario del ordenador e Internet "han mejorado mucho los procesos de enseñanza y aprendizaje", tanto en profesores como en alumnos.
Así, se destaca que los jóvenes terminan siendo más competentes en el campo de las nuevcas tecnologías y aprenden mejor las materias tradicionales
Muchas de estas materias han sido siempre difíciles de enseñar porque se utilizaban los métodos tradicionales, que aburrían o cansaban a los alumnos. Ahora, las formas tradicionales de enseñar una asignatura se mejoran y se hacen más atractivas, según Engelen.
Merece la pena
Según el director del instituto alemán, los primeros que deben convencerse de que merece la pena intentarlo son los profesores, que antes de comenzar a enseñar deben pasar por un proceso de adaptación y aprendizaje del uso del ordenador y sus numerosas aplicaciones en la actividad de clase.
En principio podría parecer que los profesores de más edad son más reacios y los más jóvenes están más dispuestos a aprender, pero Engelen señala que la estadística demuestra que la edad no cuenta tanto.
En cuanto a los padres, cuando el proyecto se puso en marcha en esta escuela pública, hace quince años, estaban "más curiosos que escépticos, y al final han sido "la columna que más ha apoyado este proyecto".