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Hay un tipo de ejercicio que reduce el riesgo de Alzheimer: Estudio de Harvard.

A medida que las personas superan los 60 años, el deterioro cognitivo comienza a hacerse más evidente. En la mayoría de los casos se trata de cambios leves asociados al envejecimiento; sin embargo, en otros puede convertirse en la antesala de enfermedades como la demencia o el Alzheimer.

Un estudio reciente de la Universidad de Harvard, a través de investigadores del Hospital Mass General Brigham, identificó un hábito sencillo capaz de ayudar a retrasar estos trastornos neurodegenerativos: caminar entre 3.000 y 5.000 pasos al día.

Según los resultados divulgados por Harvard a inicios de noviembre, ese nivel de actividad física se asocia con una menor tasa de deterioro cognitivo, incluso en personas que ya presentan altos niveles de beta-amiloide, la proteína vinculada con el Alzheimer.

El estudio analizó a personas entre los 50 y 90 años y encontró que quienes caminaban entre 3.000 y 5.000 pasos diarios lograban retrasar hasta por tres años la posible aparición de enfermedades neurodegenerativas. Quienes superaban los 7.500 pasos ampliaban ese margen hasta siete años.

Por el contrario, el grupo sedentario mostró una acumulación acelerada de proteína tau, asociada al desgaste de las zonas cerebrales encargadas de la memoria y el pensamiento lógico.

Jasmeer Chhatwal, del Departamento de Neurología del Mass General Brigham, explicó que estos hallazgos podrían clarificar por qué algunas personas con riesgo de Alzheimer progresan más lentamente que otras: "Los factores del estilo de vida parecen influir en las primeras etapas de la enfermedad, lo que sugiere que intervenir a tiempo podría retrasar los síntomas cognitivos."

Por su parte, Wai-Ying Wendy Yau, neuróloga cognitiva, enfatizó en la importancia de promover rutinas simples: "Cada paso cuenta. Incluso pequeños aumentos diarios en la actividad física pueden generar cambios duraderos en la salud cerebral."

El estudio refuerza la evidencia de que la actividad física constante es un protector clave del cerebro en el envejecimiento.

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