La corrupción que venia prosperando en el interior de los programas de vivienda de la Gobernación del Meta, como punta de lanza en varias campañas políticas, fue des"> La corrupción que venia prosperando en el interior de los programas de vivienda de la Gobernación del Meta, como punta de lanza en varias campañas políticas, fue des"> La corrupción que venia prosperando en el interior de los programas de vivienda de la Gobernación del Meta, como punta de lanza en varias campañas políticas, fue des"> La corrupción que venia prosperando en el interior de los programas de vivienda de la Gobernación del Meta, como punta de lanza en varias campañas políticas, fue des" />
La corrupción que venia prosperando en el interior de los programas de vivienda de la Gobernación del Meta, como punta de lanza en varias campañas políticas, fue destapada por el contralor departamental, Jaime Alberto Rodríguez Arias.
Los resultados de una auditoria realizada al Fondo de Vivienda, señalan que se beneficiaron a personas que tiene propiedad raíz, y se dieron prioridad a familiares de los funcionarios.
Concretamente en el Plan Ciudad Salitre le dieron vivienda a Jaime Alberto Ramírez Ramos, Martha Deonelly Baquero Martínez, Maria Victoria Guzmán Villanueva, Maria Rita Caballero Vallejo, Clauz Rozo Pardo, Anky Janneth Ramírez Arenas y Maria Mercedes Velásquez Ubaque, quienes tienen propiedad raíz.
Rebelan diez casos en que los beneficiaros no cancelaron el valor complementario del subsidio y se le otorgo la vivienda, y a la señora Milena Ramírez Ochoa que solicito el reintegro de 5 millones 500 mil pesos como complemento del subsidio y sin embargo se le entregó la vivienda.
El contralor Rodríguez Arias señala que "se evidencio el caso de varios funcionarios públicos que sin cumplir los requisitos de ley, accedieron al subsidio y se les entrego vivienda.
Los planes cuestionados no solo se presentan con irregularidades en ciudad Salitre, sino en Remansos de Rosa Blanca donde se les entregaron viviendas a funcionarios y líderes políticos en campañas electorales, como pago de los trabajos en la política.
En el Charrascal, que se comenzó con lotes y terminaron con viviendas, siendo estandarte de cuatro campañas políticas.