El río La Cal volvió a golpear al municipio del Meta: afectó un puente, destruyó parte de una vía y dejó incomunicadas a 13 veredas. El alcalde asegura que ya son 71 los puntos críticos por inundaciones y que unas 30 viviendas han sido arrasadas.
El agua está poniendo a prueba nuevamente a El Castillo, en el sur del Meta.
Las crecientes de los ríos y caños que atraviesan el municipio han provocado una cadena de emergencias que ya afecta viviendas, cultivos, puentes y vías rurales, mientras varias familias campesinas han tenido que abandonar sus fincas.
La situación se agravó esta semana con la creciente del río La Cal, que afectó una de las aletas del puente y parte del terraplén de una vía rural, dejando incomunicadas a 13 veredas, según informó el alcalde de El Castillo, Daimer Otálora.
El mandatario aseguró que esta fue la décima emergencia por inundaciones desde el 18 de junio.
“Gracias a Dios, teníamos una máquina orugada trabajando desde la semana pasada en esa vía, que habíamos comprado con recursos del municipio, la cual evitó que el daño hubiera sido peor”.
La vía afectada es estratégica para la economía campesina, pues por allí los productores sacan sus cosechas hacia Bogotá. Ahora, debido al daño, deben utilizar una ruta mucho más larga por El Castillo, Lejanías, Villavicencio y posteriormente Bogotá.
"Lo que no alcanzó a hacer la violencia lo están haciendo las lluvias"
La emergencia tiene una dimensión que va más allá de los daños recientes.
Otálora sostiene que el municipio lleva más de dos años enfrentando inundaciones cada vez más severas y que los puntos afectados se han multiplicado.
"Lo que no alcanzó a hacer la violencia lo están haciendo las lluvias, que nos están sacando de El Castillo, pues ya llevamos más de dos años con inundaciones, cada vez más complicadas".
Según el alcalde, hace una década el municipio identificaba apenas dos puntos de afectación. Con el paso de los años, la cifra aumentó a cinco, luego a 10 y posteriormente a 20.
"Al día de hoy van 71 puntos y la fuerza de las aguas se ha llevado alrededor de 30 viviendas".
La cifra adquiere mayor relevancia en un municipio cuya economía depende en buena medida de la producción campesina y de la posibilidad de sacar los alimentos hacia los mercados regionales.
Familias que tuvieron que abandonar sus fincas
Uno de los sectores más afectados es El Jardín, sobre la vía que comunica Medellín del Ariari con Puerto Esperanza.
De acuerdo con la administración municipal, alrededor de 30 viviendas han resultado afectadas en este sector y varias familias perdieron sus pertenencias y tuvieron que salir de sus fincas.
La situación también golpea el corredor Unión-La Cal, en límites de El Castillo con Granada.
Allí, según el reporte del mandatario, seis viviendas se perdieron, mientras las crecientes del río Ariari mantienen a familias aisladas y dificultan la salida de productos agrícolas.
En el sector de El Cable, otras ocho familias también habrían tenido que abandonar sus viviendas ante el riesgo generado por las crecientes.
El problema no termina cuando baja el nivel del agua. Para los campesinos, cada vía destruida significa dificultades para comercializar sus productos y cumplir con obligaciones financieras.
Las deudas bancarias continúan corriendo mientras las familias enfrentan pérdidas de cultivos, viviendas e infraestructura productiva.
El Castillo ya venía siendo golpeado por las lluvias
La situación actual se suma a otras emergencias registradas durante 2026.
En enero, el desbordamiento del río Ariari dejó incomunicadas a siete veredas de El Castillo, mientras una creciente del río La Cal afectó a otras 17 veredas y generó pérdidas en cultivos, de acuerdo con reportes de medios regionales.
En septiembre, el municipio volvió a aparecer entre los territorios más afectados por la emergencia departamental. El Castillo es uno de los 14 municipios del Meta que declararon calamidad pública por las afectaciones ocasionadas por las lluvias, crecientes, inundaciones y movimientos en masa.
El panorama departamental tampoco es menor.
La Gobernación del Meta reportó que los 29 municipios han registrado afectaciones durante 2026. El balance conocido a comienzos de septiembre contabilizaba 8.471 familias afectadas, 2.615 damnificadas, 259 viviendas destruidas, 1.237 averiadas, 95,1 kilómetros de vías y 27 puentes o estructuras hidráulicas comprometidos.
La emergencia también amenaza la producción agropecuaria: el departamento reportó alrededor de 157.664 toneladas de alimentos en riesgo de pérdida debido a las dificultades para transportarlos por las vías afectadas.
El llamado de los municipios llegó a la Nación
Ante la magnitud de las afectaciones, la Gobernación del Meta ha solicitado al Gobierno Nacional maquinaria, recursos y apoyo para atender los puntos críticos.
La respuesta institucional ya ha incluido asistencia humanitaria para comunidades rurales incomunicadas. A comienzos de septiembre fueron transportados por vía aérea 200 kits de alimentos y aseo hacia comunidades de Acacías y El Castillo donde las condiciones de las vías impedían el acceso terrestre.
En materia de infraestructura, también se instaló un puente metálico provisional sobre el río Ariari en un punto del corredor hacia El Castillo y El Dorado, después de que una creciente afectara el paso vial.
Pero la emergencia sigue activa.
El Ideam mantiene vigilancia sobre el municipio: el 14 de septiembre reportó amenaza alta por movimientos en masa en El Castillo, asociada a las condiciones de lluvia y a la susceptibilidad del terreno.
Mientras las lluvias continúan, el desafío para El Castillo ya no es solamente reparar una vía o recuperar un puente. Para las comunidades rurales, se trata de mantener abiertos los caminos que conectan sus fincas con los mercados, evitar nuevos desplazamientos y encontrar soluciones que permitan convivir con unos ríos cuyo comportamiento, según las autoridades locales, viene generando emergencias cada vez más frecuentes.