Arauca, Casanare y Meta ya sienten el impacto de la sequía. Fedegán reporta 333.228 animales desplazados y pérdidas nacionales por $47.000 millones.
El fenómeno de El Niño comienza a pasar factura a la ganadería colombiana, y los Llanos Orientales aparecen entre las regiones donde el sector ya enfrenta dificultades para mantener el ganado en condiciones adecuadas.
Un reporte de la Oficina de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán-FNG, citado en información publicada recientemente sobre la situación ganadera, registra 9.865 animales muertos, 333.228 desplazados y 2.198.617 hectáreas afectadas en el país. El impacto económico estimado alcanza los $47.000 millones.
La mayor parte de las pérdidas económicas corresponde a la muerte de animales, con unos $27.000 millones. A esto se suman cerca de $11.000 millones por producción que dejó de generarse y otros $9.000 millones asociados al traslado del ganado hacia zonas con mejores condiciones.
Fedegán advierte que esa estimación no contempla los costos que demandará recuperar las hectáreas afectadas.
Los Llanos, entre la sequía y las secuelas de las inundaciones
En los Llanos Orientales, el reporte registra 193.523 animales desplazados, 96 muertos y 242.143 hectáreas afectadas. Pero detrás de esas cifras hay una situación particularmente compleja: algunos ganaderos apenas comienzan a recuperarse de las inundaciones que golpearon la región y ahora deben prepararse para condiciones de sequía y altas temperaturas.
Casanare concentra la mayor afectación de los tres departamentos llaneros con cifras reportadas. Allí han sido trasladados 167.011 animales y se contabilizan 216.374 hectáreas afectadas.
El departamento atraviesa así un escenario paradójico: después de enfrentar emergencias por exceso de agua, el sector ganadero comienza a lidiar con las dificultades que trae la reducción de las fuentes de alimento y las condiciones propias de una temporada seca. Fedegán señala que las inundaciones recientes dejaron dificultades para garantizar comida suficiente para los animales.
En Arauca, el balance registra 24.702 animales desplazados. El movimiento del ganado responde a la necesidad de buscar zonas con mejores condiciones para garantizar agua y alimento, en un departamento que también viene de enfrentar fuertes inundaciones.
Meta, por su parte, reporta 1.810 animales desplazados, 96 muertos y 8.002 hectáreas afectadas.
El panorama muestra que el problema no se limita a la muerte de animales. El desplazamiento masivo de ganado también representa costos para los productores y puede afectar la productividad de los hatos, especialmente cuando los animales deben ser movilizados hacia predios con mejores condiciones de agua y pasturas.
El país ya suma $47.000 millones en pérdidas
A nivel nacional, el Caribe concentra el mayor número de animales muertos, mientras los Llanos aparecen principalmente afectados por el desplazamiento de ganado. En conjunto, las cifras muestran que la crisis climática está teniendo efectos diferentes según las condiciones de cada territorio.
La preocupación no se limita a las condiciones actuales. Fedegán recoge pronósticos que apuntan a una alta probabilidad de consolidación de condiciones asociadas a El Niño durante el segundo semestre de 2026, con reducción de lluvias y aumento de temperaturas, lo que elevaría el riesgo de déficit de agua y alimento para los sistemas productivos.
Ante este escenario, el gremio recomienda a los productores asegurar fuentes de agua, conservar forrajes y realizar un manejo estratégico de las pasturas para enfrentar los meses más secos.
La advertencia de Fedegán es que todavía existe margen para actuar. “Todavía estamos a tiempo de prepararnos”, sostuvo el gremio al llamar la atención sobre la necesidad de anticiparse a una mayor presión sobre el recurso hídrico y la alimentación del ganado.
Para Arauca, Casanare y Meta, el desafío es doble: recuperarse de las recientes inundaciones y, al mismo tiempo, prepararse para una temporada seca que ya comienza a reflejarse en los potreros y en el movimiento del ganado.