La organización gremial Dignidad Arrocera advierte que entre los dos departamentos se dejaron de sembrar más de 40.000 hectáreas. En Casanare, las inundaciones también tienen en riesgo miles de hectáreas.
La producción arrocera de Meta y Casanare enfrenta un nuevo escenario de preocupación por la reducción del área sembrada y las inundaciones que golpearon cultivos en plena etapa de desarrollo, según alertas de los productores y balances técnicos del sector.
El presidente de Dignidad Arrocera Nacional, Luis Apolinar, señaló que entre ambos departamentos se dejaron de sembrar más de 40.000 hectáreas, una disminución que tendría un impacto directo sobre la cosecha de una de las principales zonas productoras de arroz del país.
El dirigente gremial ha advertido en diferentes escenarios sobre las dificultades que atraviesan los productores. En julio de 2025, durante el paro arrocero, Apolinar aseguró que los cultivadores estaban reclamando garantías para la comercialización y cuestionó la respuesta del Gobierno frente a la crisis del sector.
Casanare concentra la mayor reducción
De acuerdo con la alerta de Dignidad Arrocera, Casanare concentra cerca de 36.000 hectáreas de la reducción reportada, mientras el Meta completa el resto de la disminución.
El comportamiento contrasta con lo ocurrido durante 2025. Un informe publicado por Llanos de Colombia señaló que el área sembrada en Meta pasó de 91.223 hectáreas en 2024 a 69.695 en 2025, una disminución del 24 %.
En Casanare, por el contrario, durante el primer semestre de 2025 se había alcanzado un récord de 216.000 hectáreas sembradas, según datos citados por la industria arrocera.
El panorama actual muestra, por tanto, un proceso de ajuste de las áreas cultivadas después de un periodo de alta producción y de dificultades para los agricultores por los precios del cereal.
Inundaciones ponen en riesgo la cosecha
A la menor superficie sembrada se suma otro problema: las inundaciones que afectaron a Casanare y Arauca.
Un primer balance de Fedearroz estableció que cerca de 13.000 hectáreas de arroz fueron inundadas en ambos departamentos. El cálculo fue elaborado con imágenes satelitales y la información recopilada por los Comités de Arroceros de Aguazul y Yopal.
Los cultivos se encontraban en etapas de floración y maduración, por lo que el exceso de agua dejó los lotes en riesgo de sufrir daños parciales o totales.
Sin embargo, Fedearroz advirtió que la magnitud definitiva de las pérdidas solo podrá establecerse cuando avance la cosecha. Por esa razón, Llanera.com no presenta las 13.000 hectáreas como hectáreas totalmente perdidas.
Los municipios casanareños identificados entre las zonas de mayor afectación son Nunchía, San Luis de Palenque, Pore, Trinidad y Paz de Ariporo. En Arauca, el municipio señalado entre los de mayor impacto es Tame.
El problema no termina en los cultivos
La emergencia también golpeó la infraestructura necesaria para sacar la cosecha.
Fedearroz reportó afectaciones en vías, puentes y corredores estratégicos utilizados para transportar insumos, movilizar maquinaria y sacar el arroz de las zonas productoras.
Entre los puntos afectados están la vía Casanare-Boyacá, hacia Pajarito, y el corredor conocido como La Novia, que comunica con Arauca. También fueron reportadas dificultades de movilidad en los accesos a Trinidad y San Luis de Palenque.
La situación genera una presión adicional sobre los productores, porque incluso los cultivos que logren llegar a cosecha necesitan vías transitables para permitir el ingreso de maquinaria y la salida del cereal.
Productores piden respuestas
La reducción de las siembras ocurre después de un periodo especialmente complejo para los arroceros colombianos, marcado por los precios de compra, los costos de producción y los problemas de comercialización.
En 2025, Dignidad Arrocera protagonizó movilizaciones nacionales y sostuvo que los productores enfrentaban una crisis por los bajos precios y por lo que consideraba incumplimientos de compromisos adquiridos con el Gobierno.
Apolinar también ha reclamado la participación directa del Gobierno en la búsqueda de soluciones para el sector. En julio de 2025 sostuvo que los productores habían participado en numerosas reuniones sin obtener una respuesta suficiente frente a sus demandas.
Ahora, con una menor área sembrada en Meta y Casanare y una emergencia climática que amenaza parte de la cosecha, los productores esperan medidas que permitan reducir el impacto económico y garantizar la continuidad de la actividad arrocera en la Orinoquia.
No obstante, la cifra de 40.000 hectáreas menos sembradas corresponde a la alerta de Dignidad Arrocera; mientras que las 13.000 hectáreas inundadas corresponden al primer balance técnico de Fedearroz. Como son datos diferentes, no deben sumarse, ni presentarse aún como pérdidas definitivas.