María Leonor Chaparro Chaparro, de 60 años, esposa de un reconocido cantante de música llanera en Arauca, Santos Concho, permanece en estado crítico en la ciudad de Bogotá, mientras su familia libra una carrera contra el tiempo para lograr definir el tratamiento de su hemorragia cerebral.
Su batalla por la vida y contra el sistema de salud comenzó luego de sufrir un colapso súbito el pasado 28 de febrero mientras hablaba con su hija por teléfono. En ese momento, su presión arterial alcanzó 208/194, una cifra extremadamente alta que encendió las alarmas médicas. Fue trasladada de urgencia al Hospital Regional de la Orinoquía, en Yopal, donde una tomografía confirmó un diagnóstico grave: Hemorragia subaracnoidea.
Ese mismo día fue ingresada a la Unidad de Cuidados Intensivos.
Según explicó el equipo médico a la familia, los primeros cinco días son cruciales para identificar el origen del sangrado y poder intervenir. Para ello es necesario realizar una panangiografía cerebral, un estudio especializado que permite detectar si el sangrado fue causado por un aneurisma cerebral u otra malformación vascular.
El problema es que este procedimiento no se realiza en Yopal, por lo que el hospital inició un proceso de remisión ante la Nueva EPS para trasladar a la paciente a otro centro médico. Desde entonces, la familia asegura que ha vivido días de angustia intentando acelerar el trámite.
El 2 de marzo la solicitud fue enviada al área de referencia y contrarreferencia para que la Nueva EPS buscara un hospital que pudiera realizar el examen, la eventual intervención y además disponer de una cama en UCI.
Sin embargo, la autorización no llegó de inmediato. De acuerdo con los familiares, varios hospitales ya no prestan servicios a la Nueva EPS debido a deudas acumuladas, lo que ha dificultado encontrar un centro médico disponible.
Ante la demora, los familiares denunciaron el caso ante la Superintendencia Nacional de Salud y comenzaron a gestionar una acción de tutela para exigir el procedimiento.
El 4 de marzo, finalmente, María Leonor fue trasladada en ambulancia terrestre a Bogotá. Tras un viaje nocturno por carretera llegó al Hospital El Tunal alrededor de las tres de la madrugada. Posteriormente fue ingresada a cuidados intensivos, donde los neurocirujanos evaluaron nuevamente su caso. Pero la condición de la paciente se complicó.
Según relató su familia, el 6 de marzo sufrió una convulsión, presentó desorientación, dificultad para hablar y pérdida de movilidad en una parte del cuerpo.
Tras este deterioro, los médicos decidieron solicitar nuevamente la panangiografía cerebral para determinar con precisión el origen del sangrado. Pero el procedimiento requiere autorización de la Nueva EPS y debe realizarse en otro hospital.
Desesperada por la demora, la familia incluso intentó pagar el examen por su cuenta, cuyo costo ronda los cuatro millones de pesos y por los cuales tuvieron que endeudarse, pero inicialmente no pudo hacerlo porque necesitaba la orden médica y la historia clínica.
Después de insistir durante horas, lograron obtener los documentos y enviarlos a un hospital que sí realiza el examen. Sin embargo, cuando intentaron programarlo, les dijeron que era sábado, por lo que ya no atendían, y el domingo tampoco, por ser día de elecciones, así que el procedimiento no pudo agendarse.
Para colmo de males, en medio de la búsqueda por un centro asistencial que le realice el examen a María Leonor, los médicos se han negado a hacerle el examen: "Nos dicen que no se lo hacen porque 1. Ella está en UCI, por lo que no es posible realizárselo sin exponer la vida de mi mamá y 2. Si lo hacemos por particular, cuando demandemos a la Nueva EPS para recuperar el dinero, la Nueva EPS demandará a la clínica u hospital por hacerle el examen sin su autorización y no quieren enfrentarse a eso. Nadie nos ayuda y es desesperante", dice Maritza Concho, hija de María Leonor Chaparro y Santos Concho.
Y es que según el reporte médico más reciente, la paciente ya presenta inflamación cerebral severa, dificultades para hablar y una condición neurológica comprometida. Y los médicos les han dicho a sus familiares que el examen, en caso de hacerse en las actuales condiciones, representa un peligro en sí mismo para la paciente.
"Lo peor es que nos dicen que hacerle el examen en ese estado es peligroso, porque puede colapsar y fallecer, pero si no se lo hace, igual va a deteriorarse y fallecer. Estamos tremendamente abrumados, confundidos, no sabemos cuál opción elegir. Es muy frustrante esta situación", añade Maritza Concho.
Su familia insiste en que el tiempo es un factor crucial y continúa solicitando la autorización para que los especialistas determinen el tratamiento más adecuado. Hasta instauraron una tutela donde exigen que se agilice dicho proceso a la Nueva EPS.
Entre llamadas, trámites y visitas al hospital, describen la situación como una desesperada carrera contra el reloj. Mientras tanto, el cerebro de María Leonor sigue esperando un diagnóstico que podría definir su futuro.
"Es horrible esto que estamos pasando, estar de un lado a otro, pidiendo ayuda por todos lados, y nada que nos resuelven. Tenemos miedo de que esto sea un ‘paseo de la muerte’ para nosotros", dice Santos Concho, esposo de María Leonor.
"Nosotros estamos haciendo todo lo humanamente posible por mi mamá. Ahora estamos en las manos de Dios", puntualiza Maritza Concho.