Ella es un niña, todavía no llega a los 16 años, pero desgraciadamente ya está en el ejercicio sexual, como prepago.
La conocí cuando tenía unos 8 años de edad. Hacía parte de la familia, que en orden a la actitud del padre y al comportamiento de la madre, obligó su separación y ella, lamentablemente resultó víctima de este desastre hogareño.
Llegó a los 10 años y por sus atributos físicos le llamaron "la muñeca", porque su carita, su comportamiento, su proceder le hacían carismática.
A los 13 añitos la empezaron a cortejar sus compañeros, los de clase y también los alumnos de otros cursos.
Ella era acreedora a los mejores piropos y se hacía al ambiente por su entusiasmo, por su personalidad, por lo que mantenía en su entorno.
Poco a poco, paulatinamente fue defeccionando en el estudio, en el cumplimiento de las tareas y después de varias reuniones con "amigas", así, repentinamente, llegó con celular al colegio.
Nada era extraño, porque muchas niñas en primaria y secundaria tienen celular y les sirve para comunicarse con sus padres, hermanos, parientes y amigos, en el buen sentido de la palabra.
Pero un día, se inició el drama, porque antes de dar la orden de salir de clase, la chica abandono el aula, segundos después del intenso repicar del teléfono.
No era la primera vez, ya había hecho sus pinitos, los fines de semana, en asocio de sus compañeras, atendiendo a clientes que el proxeneta le conseguía.
A la semana siguiente la jovencita portaba otro celular, moderno, un anillo, reloj de marca, aretes de oro y brindaba a sus compañeras " pidan lo que quiera que yo pago".
Así poco a poco, pero inexorablemente, se fue metiendo en el mundo de la prostitución, y ahora, a sus 16 años tiene un amplio recorrido, ha conocido este mundo, ha tenido varios amantes, quienes la han explotado, ha recurrido al médico en varias oportunidades para ser curada de enfermedades producto del ajetreo sexual.
Su padre, un irresponsable, la busca para que le ayude económicamente. Su madre le aconseja que se retire de esta actividad, que viva en su compañía con honradez, que ella es muy joven, que abandone el mundo de las drogas, pero está marcada, señala, porque "me cayó la maldición y no voy a retroceder".
He hablado con usted, porque me parece que por intermedio del Noticiero del Llano, "yo puedo servir de ejemplo para que otras no caigan en esta desgracia", manifiesta la bella joven, que ahora luce bien, pero en gracia a su maquillaje, a su vestuario y a su belleza juvenil que va dejando huella y que la mantiene atormentada por lo que pudo haber sido y no fue, ya que prefirió seguir los consejos de sus malas amistades, en lugar de atender los llamado de su madre y profesores.