Dos cargamentos de carne que se transportaban hacia los mercados de Venezuela y Bogotá, mimetizados en caletas construidas en carrocerías de camiones fuero"> Dos cargamentos de carne que se transportaban hacia los mercados de Venezuela y Bogotá, mimetizados en caletas construidas en carrocerías de camiones fuero"> Dos cargamentos de carne que se transportaban hacia los mercados de Venezuela y Bogotá, mimetizados en caletas construidas en carrocerías de camiones fuero"> Dos cargamentos de carne que se transportaban hacia los mercados de Venezuela y Bogotá, mimetizados en caletas construidas en carrocerías de camiones fuero" />
Dos cargamentos de carne que se transportaban hacia los mercados de Venezuela y Bogotá, mimetizados en caletas construidas en carrocerías de camiones fueron incautadas por fuerzas combinadas del Ejército y la Policía.
Como una verdadera masacre de fauna silvestre, fue calificada por las autoridades del Ejército y la Policía, la matanza de chigüiros ocurrida en los municipios de Hato Corozal y Trinidad, al norte de Casanare, donde fueron sacrificados por lo menos mil ejemplares de esta especie.
El cargamento era transportado en caletas construidas en las carrocerías de camiones que a simple vista acarrean envases de cerveza y gaseosa y que en el centro de la carga acondicionan con plástico y aserrín un área para mimetizar el producto del delito ambiental.
Según los entendidos en la materia, el valor de lo incautado puede ascender a la suma de 16 millones de pesos, pero una vez colocada la carne en los mercados de Bogotá y Venezuela, supera la suma de los 60 millones de pesos.
Enrique Luna Lozano, subdirector de Control y Calidad Ambiental de Corporinoquia, manifestó que este tipo de delitos ambientales son frecuentes en esta época del año cuando se acerca la época de Semana Santa y en algunos mercados, especialmente el venezolano donde acostumbran el consumo de este tipo de carnes.
Advirtió el funcionario que los comités de seguimiento y control integrado por las autoridades del Ejército, La Policía Nacional, el DAS, la Alcaldías y las organizaciones ciudadanas, se declararon en alerta ante el incremento de cazadores, comerciantes y transportadores que aprovechan la temporada para arrasar con los ya maltrechos bosques de la Orinoquia Colombiana.
El Norte de Casanare, es uno de los últimos refugios naturales que tiene esta especie que ha desaparecido en casi todo el Llano por la acción depredadora del hombre.