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  • Última actualización 2026-07-06 16:06:23
Casanare

Niños salvaron Tortugas sabanera y terecay

Un grupo de niños entre los 8 y 10 años recuperaron nidadas de huevos de tortugas Charapo y Terecay que traficantes pensaban comercializar, los enterraron en áreas similares a las de su hábitat y vigilaron celosamente hasta que nacieron las tortugüitas.

Una 500 nuevas tortugas de las variedades Charapo, o Sabanera y Terecay, endémicas de los llanos colombo-venezolanos, consideradas como especies en vía de extinción, nadan tranquilamente por los caños y ríos, gracias a la paciente labor de una docena de niños de la Vereda Caño Chiquito del Municipio de Paz de Ariporo, en Casanare, que durante más de 6 meses, se dedicaron noche y día, a seguir las tortugas, marcar los nidos y cuidarlos hasta que nacieran las tortugüitas que luego de un proceso de finos cuidados, serán liberadas en los próximos días.

El Grupo de jóvenes es liderado por Eduardo Antonio Martínez Parales, "Puchis" quien en el 2003 cuando apenas contaba con 8 años de edad, se "pegó" a una liberación de tortugas que funcionarios de Corporinoquia hicieron en la cañada La Esperanza, que atraviesa la finca de su madre, la cantautora llanera Libia Parales.
Desde esa época, el pequeño Eduardo Antonio visitaba a diario la cañada para observar las tortugas que terminaron por aceptarlo.

En ese ir y venir pudo conocer donde y cuando desovaban, pero igualmente pudo constatar que decenas de depredadores, entre ellos el hombre, con muchos más conocimientos que él, descubrían los nidos y se llevaban los huevos y la mayor parte de las tortugas. La situación llegó a extremos críticos, de las más de 150 tortugas liberadas por Corporinoquia, no quedaba ni una veintena.

Pidió entonces la ayuda de los profesores de la institución educativa de Caño Chiquito y especialmente de sus padres Eduardo y Libia, quienes al iniciar la temporada de verano acompañaron al pequeño a identificar los lugares de postura, demarcar las áreas con mallas de acero ancladas con largos puntillones y cuidar los nidos hasta que nacieran los tortugüillos para protegerlos de los depredadores naturales como los zorros, gallinazos, gavilanes y otras aves de rapiña, y del hombre, que captura las pequeñas criaturas para venderlas en los mercados nacionales e internacionales como mascotas, donde no tienen posibilidad alguna de sobrevivencia.

Este año la campaña de salvar las tortugas de La Esperanza, se reforzó con todo un equipo de jóvenes de la institución educativa de Caño Chiquito, quienes "envalentonados" por Eduardo Antonio, quien ya cuenta con 14 años de edad y con un aura de liderazgo, se dieron a la tarea de cumplir todo el ciclo de salvamento de la tortuga sabanera. Buscaron por las orillas de los caños y banquetas, identificaron las nidadas, entre 40 y 50, las protegieron con una malla de acero que aseguraron con puntillones y durante tres meses largos revisaron a diario cada uno de los nidos.

Al final de lo que ellos consideraron como el tiempo de incubación, con mucho cuidado comenzaron a sacar los huevos. -Si están blandos se recogen, se guardan en un termo de icopor con viruta de madera hasta que nazcan- recomendaba Eduardo Antonio.

-Los que ya nacieron se llevan a otro termo hasta que curen el ombligo luego pasan a unas canecas de agua para acostumbrarlos al alimento. De allí pasan a una estero donde son alimentados con concentrado para peces para luego ser liberados en las fuentes hídricas de la región.
Claro que para cumplir la meta propuesta por la decena de jóvenes, contaron con la colaboración de Corporinoquia, la petrolera Hupecol, los padres de los menores que conforman el grupo y los profesores de la institución educativa.

Según la Fundación Omacha y la investigadora Natalia García Mora, estas son tortugas medianas, la máxima longitud registrada es de 34.4 centímetros para una hembra. Su caparazón presenta una forma poco abombada, es ovalado y sin quilla en los adultos, y su color va desde café claro hasta café oscuro. La cabeza es de color café con pequeños puntos de color amarillo claro. El número de huevos por nido es de 7 a 13 en promedio.

Su distribución es restringida, encontrándose solamente en las llanuras de Colombia y Venezuela. En Colombia su distribución está limitada al norte y occidente por la cordillera Oriental, al oriente por el río Orinoco y al sur por el río Guayabero-Guaviare.

Se asocia a ríos pequeños, quebradas y lagos, también es posible encontrarla en remansos, esteros y pequeñas corrientes de agua, especialmente en morichales, aguas asociadas a agregaciones de la palma del moriche.

Vía: Prensa Corporinoquia.

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