Pérdidas que superan los 10 mil millones de pesos, por la muerte de cerca de 30 mil reses reportaron los ganaderos del Meta, como consecuencia del fuerte verano que afronta la región.
La escasez de agua desde hace más de tres meses, en las zonas de sabana y la altillanura, ha ocasionado la muerte de este número aproximado de bovinos, trayendo como consecuencia una grave situación económica para el sector ganadero.
Así lo denunció el gerente del Comité de ganaderos del Meta, Eduardo Arias, quien afirmó que luego de la crisis que se vivió a finales del año 2.009 por los bajos precios del ganado, ahora el fenómeno del niño, los golpea más fuerte, porque en los grandes hatos no tienen que comer pues se acabó el pasto, ni que beber por la escasez de agua.
Indicó el dirigente gremial que el hato ganadero del Meta, se compone con cerca de un millón 500 mil cabezas, de las cuales el 2% ha fallecido por el inclemente verano.
De otra parte manifestó que la noticia positiva para el sector ganadero, es que los precios de la carne no siguieron cayendo, pues se ha estabilizado en los mercados internos y se ha incrementado la demanda.