Cerrado. Así permanece por ahora el Laboratorio de Innovación y Desarrollo Tecnológico y Museo Interactivo de Cultura, que fue entregado por MinTIC a la alcaldía de Arauca en noviembre del 2015.
La idea era que quienes entraran a los dos contenedores vivieran experiencias inmersivas a través de videojuegos, hologramas, programas de robótica experimental, desarrollo de software, contenidos digitales que incrementaran las capacidades en las TIC, y promoviera la apropiación del conocimiento cultural y tecnológico.
Por ese entonces, delegaciones de varias instituciones educativas y comunidad en general visitaron allí también al Museo Interactivo de Cultura, con una Banda Tradicional, en la cual mediante instrumentos musicales adaptados, interactivos y simuladores, se podía interpretar ritmos propios de la música llanera, además de visitar virtualmente la galería con información cultural del llano araucano.
Durante meses los contenedores recorrieron las 5 comunas del municipio de Arauca, para que la gente tuviera su experiencia con el laboratorio, pero finalmente los contenedores volvieron al mismo lugar de la plazoleta de la Alcaldía y allí se quedaron. Cerrados. Acumulando polvo, amaneceres y atardeceres.
Mientras estuvo cerrado, se habló de convenios con el Sena y hasta con la sede de la Universidad Nacional, para cederlos en comodato y que pudieran darles buen uso, pero nunca se concretó.
Luego de un año completo en ese estado, la Alcaldía de Arauca decidió hacer un convenio por 3 años a la Caja de Compensación de Arauca COMFIAR, para que alrededor de 1500 menores de edad que tienen en sus programas de formación experimenten con las TIC.
Según la Alcaldía, los equipos, que hacen parte de los 2 mil millones de pesos que invirtió MinTIC en Arauca, ya recibieron mantenimiento y están en la capacidad de ofrecer los mismos servicios que ya tenía programados.
Aseguran que una vez firmado el convenio entre las dos entidades, los contenedores serían removidos de la plazoleta e instalados dentro del Centro Recreacional Los Araguatos, donde bañistas y menores afiliados a Comfiar los utilizarían.
A ver si les suena la flauta esta vez y no pasa otro año de desperdicio de tiempo... y hasta de dinero.