Luego de que los concejales de la capital araucana decidieran sesionar en las instalaciones del Centro Penitenciario y Carcelario de Arauca, pudieron constatar con sus propios ojos el mal estado en el que viven los reclusos.
"El hacinamiento es terrible. La cárcel tiene capacidad para alrededor de 250 personas, pero hoy hay más de 500 presos", expresó visiblemente sorprendido el concejal Ramón Ándres Escalante.
Allí parece que no hay un espacio personal: los reos duermen, algunos en estrechos camarotes, otros en colchonetas, literas y camastros que ubican donde pueden. Algunos debajo de los camarotes, otros en medio de ellos; unos más hasta debajo del lavamanos. Lo que importa es que sea más fresco.
Porque aquí entra en juego el factor del clima y la temperatura corporal, combinado con la falta de ventanas, que hacen del recinto un lugar sofocante.
Según el concejal, el deterioro y la falta de espacios adecuados terminan por hacer deprimente la vida de los reclusos varones, pues parece que el ala de las mujeres no es tan mala como la de los hombres.
Los únicos sitios en los que se puede estar medianamente bien son los patios, donde los presidiarios aprenden oficios como el tejido de chinchorros, pulseras y demás que les servirán aunque sea para hacerse más llevadera la vida.
"Lo más dificil de allí es que ni siquiera cuentan con los recursos suficientes para que puedan tener una buena atención médica. A veces no tienen ni para el Acetaminofén", cuenta el concejal.
"Le pedimos al alcalde Benjamín Socadagüí que por favor se destinen recursos para esta población, así sean colchonetas, ventiladores y extractores, mientras se gestiona la reubicación de la cárcel, pues con el crecimiento de Arauca ya quedó en zona central" puntualizó.