Villavicencio. La Curia dejó virtualmente abandonado a un trabajador que sufri&oacut"> Villavicencio. La Curia dejó virtualmente abandonado a un trabajador que sufri&oacut"> Villavicencio. La Curia dejó virtualmente abandonado a un trabajador que sufri&oacut"> Villavicencio. La Curia dejó virtualmente abandonado a un trabajador que sufri&oacut" />
Villavicencio. La Curia dejó virtualmente abandonado a un trabajador que sufrió un accidente cuando construían el templo en el municipio de Uribe.
El controvertido sacerdote, párroco del municipio de Uribe - Meta, Ricardo Lorenzo Cantalapiedra, contrató a Hernán Ibarra Angulo para la construcción de templo.
En junio del 2006, Ibarra Angulo se accidentó al caer de la cúpula de la iglesia, cuando prestaba sus servicios a la parroquia, sufriendo múltiples traumas, quedando con secuelas que le inhabilitan para desempeñar determinados trabajos, únicos que puede ejecutar por su humilde preparación académica.
El trabajador y la familia, reclamaron la atención médica y una indemnización a la Curia, quien estaba como directo responsable de la seguridad de quien fue contratado en labores de riesgo.
La iglesia católica, no ha dado respuesta positiva al desamparado obrero, y por el contrario evadieron la ayuda a que están obligados. El periodismo del Noticiero del Llano, conoció que el padre español, Ricardo Lorenzo Cantalapiedra que lo contrató, salió del país y en este momento, según los reportes, se encuentra en Méjico.
Por su parte el jefe de la iglesia en esa zona del país, monseñor José Figueroa Gómez, obispo de la Diócesis del Ariari con sede en Granada, no atiende la reclamación y se niega a una conciliación, aseguró el jurista Andrés Parrado, que defiende los intereses del trabajador.
Para el jurista, la iglesia esta obrando en forma irresponsable y desconociendo los derechos fundamentales de la persona, la dignidad y la salud, al eludir la obligación contractual con su trabajador.
Hernán Ibarra Angulo, vive en este momento en condiciones precarias, tiene cinco hijas menores y no cuenta con salud para poder trabajar y atender a su familia.
Toda su salud y capacidad de trabajo, se perdió con el accidente, en jornadas donde la Curia lo contrató para desempeñar labores de peligro, no lo aseguró en salud, pensión y riesgos profesionales, señaló el jurista Andrés Parrado.