Opinión


Echarse un polvo

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La columna de Malatesta

Por: Aldemar Valdez "Malatesta".

La doble moral nuestra la autodemostramos todos los días con nuestras acciones y hechos.- Si un pequeño delincuente es aprendido con gallinas que ha hurtado y está contrabandeando eso nos parece un pequeño delito que por pequeño no debemos tener en cuenta y es tanto nuestra predisposición al delito que admiramos y damos categoría a los grandes contratistas corruptos y, por ejemplo, los medios de comunicación social tienen sus espacios abiertos para la publicidad de sus empresas.-

La doble moral es un juicio que aplicamos al considerar que alguien o algo  practica una doble norma porque piensa en conciencia una cosa pero en la vida real aplica otra y eso lo hace, generalmente, para quedar bien con unos y con otros y con uno mismo.-

Tenemos el caso de POLVO CARNAVALERO, la telenovela de Dago Garcia, esa  que cuenta la vida de Alejandro, ese capitalino que discrimina a los costeños y su cultura.- Pero,  vea pues, la sorpresa llega a su vida  cuando su madre le confiesa  que El es hijo de una noche de pasión de ella, con un costeño y en plenos Carnavales de Barranquilla.- Es, pues,  un   hijo de  padre desconocido y, razonablemente, quiere  encontrar y conocer  a su  padre costeño porque El es una consecuencia de todo lo que a El no le gustaba.-  Se enamora de una costeña hermosa.-

Los dichos y los refranes como las moralejas y las máximas, los proverbios, los quiasmos, sentencias, estribillos, pensamientos y las expresiones son populares y todos tienen su significado y por son de la jerga popular y nacen en el pueblo y para el pueblo como “echarse un polvo ” o “ mamar gallo ” y, también,  aquella de la televisión y que nos dice “ Silvana sin Lana”.

Pero de allí pegar el grito en el cielo y considerar una vulgaridad que digamos “ echarse un polvo ” para significar que estamos haciendo el amor eso es tanto como si consideramos que  “ mamar gallo ” es también una vulgaridad.- Si la decía Gabo no era vulgaridad pero si la decimos nosotros, Usted o yo, si lo es.-

Cuando  queremos  indicar la dificultad que supone cuidar de una cosa que tiene varios accesos los del vulgo recurrimos a un dicho viejo de antes de 1629 ese de  “ casa de dos puertas mala es de guardar ” pero es toda una genialidad si Calderón de la Barca lo utiliza  para titular su comedia e igual sucede con  Miguel de Cervantes quien para unos es un clásico novedoso porque utiliza en su obra magna,  Don Quijote,  y a través de su fiel escudero Sancho toda una serie de refranes y dichos del antiguo español y El mismo  los usa como ese de “ ladran Sancho, luego cabalgamos ”. Observaciones: Todo te haré, mas casa con dos puertas no te guardaré (Santillana nº 698). P. Calderón de la Barca utilizó el refrán como título de una comedia, fechada en 1629.

Los costeños son vulgares por cultura y es una característica que les da identidad y son muy francos y directos en todo lo suyo.- Si ingieren licor no les apena decirle como tampoco el que no son fieles en el amor con las mujeres y que muchos no trabajan pero se dan la gran vida y se siente orgullosos y es por eso mismo que a los costeños no les avergüenza ser lo que son. Por eso  triunfan en muchas cosas como sus cantos vallenatos o sus dichos, que se nacionalizan por la brevedad y certeza como ese de mamar gallo que a juicio de Oscar Cormane  no es otra cosa que  nos escribe así:  “Es frecuente usar entre amigos la frase “mamar gallo” con diferentes connotaciones. A los que dan vueltas para cumplir con sus obligaciones económicas, se les considera “mamadores de gallo”. Al que permanece haciendo chistecitos, tomando las cosas siempre a la ligera, soltando chismes en apariencia inofensivos, también es llamado “mamador de gallo”.

Tal vez resulte prosaico mi propósito, pero si tanto usamos la frasecita ‘de marras’, tenemos el derecho de saber cuál es su origen. “Mamar gallo” es, en el castellano tradicional de la Costa Caribe, el nombre del sexo oral cuando el hombre actúa como sujeto activo, lamiendo con intensidad el clítoris de su compañera, conocido como “gallo”, en muchas variantes hispánicas de la región. En virtud de nuestra proverbial tendencia a disminuir o alargar términos indistintos, según la región o el entorno socio cultural de que se trate, la sugestiva palabrita se convirtió en “pirigallo”, en mi sentir, un vocablo melodioso, cargado de música celestial, impactante y encoñador “.

Pero como estaba a flor de labios del Nobel Gabo la frase o refrán o dicho no era ni es vulgar.

La doble moral nuestra es que en privado la decimos ( la de echarnos un polvito  ) y nuestros hijos nos han oído  decirla aquí y acullá y mas acá y ellos saben que significa pero como no la dice   Gabriel García Marquez  sino gente del común,  como Usted y como yo, allí pegamos el grito en el cielo y hablamos de corromper a nuestros hijos que, vaya pues, consideramos en esos momentos  y a toda hora , como  son  nuestros hijos, son unos hijos  de castos oídos y castas palabras  y  castas miradas.

Ningún dicho o refrán es vulgar. La vulgaridad  en esa expresión es una calificación moral que nosotros hacemos a algo muy común en la cultura nuestra y en vez de esa falsa moral es mejor que enseñemos que hacia mediados del siglo XIX existió la burguesa costumbre de consumir tabaco rapé,  ese  polvo sevillano hecho en la fábrica  de tabaco Hispalense,    ese tabaco blanco en polvo que se introducía por la nariz aspirándolo con fuerza y  que por eso obligaba a estornudar.-

Pero eran los ricos y las élites quienes consumían el rapé y era mala educación hacerlo delante de la demás gente, además que producía groseros  y fuertes estornudos.  Por eso se ausentaban para aspirar el rapé, lejos de todo el mundo.

A esa acción se le decía popularmente ECHARSE UN POLVO.- Uno que otro aspirador, de esos don juanes que han existido toda la vida,  alguna que otras veces  mantenía relaciones sexuales  breves y furtivas y como todos decían al ausentarse de las reuniones que se iban a Echar un Polvo, desde ese momento mismo nació la expresión echar un  polvo como sinónimo de hacer el amor.-  Lo que es la malicia porque, ciertamente, podían estar solo esnifando el rapé pero comenzó a creerse que se hacía otra cosa, como es el amor.-  Esa es nuestra cultura, hombre y no le metamos falsas morales.- Esa doble moral nuestra, esa que cuando una  hija nuestra queda embarazado soltera es el peor pecado del mundo pero nunca  condenamos o calificamos al  hombre que la embarazó, el cual creemos tan perro, como el papá.- malatesta.-