No se pueden repetir en la Orinoquia colombiana, los errores que se cometieron en el pasado en la Colombia andina y caribe, cuando por cuenta del llamado desarrollo agro-industrial, se propició desde las altas esferas del gobierno central, el drenaje de los humedales que generaban la vida de los ríos que surcan el centro del País, como el gran río de la Magdalena, que de una producción de 80 mil toneladas de pescado al año, pasó, luego de la intervención, a una cantidad de apenas 5 toneladas con tendencia a la baja, poniendo en peligro la
seguridad alimentaria de los colombianos.
Buena parte de la emergencia invernal que azotó los departamentos de la costa Caribe y la sabana de Bogotá, está íntimamente relacionada con el drenaje de los humedales, que servían como catalizadores de la energía que adquieren los ríos en épocas de invierno, drenaje que se ordenó, para facilitar la ampliación de la frontera agrícola y darle paso a las nuevas formas de urbanismo productores de desechos sólidos y líquidos, que agravan aún más la salud de las fuentes hídricas.
Así lo señala el Estudio La mejor Orinoquia Que podemos Construir, que adelanta la Universidad de los Andes con el auspicio de Corporinoquia, destinado a plantear la tesis, que los humedales son esponjas naturales que retienen agua durante las temporadas de lluvia, amortiguan las inundaciones y mantienen reservas de aguas para las temporadas secas. Se convierten intrincados ecosistemas para la retención de sedimentos, soportan los acuíferos subterráneos, surten agua a quebradas, caños, jagüeyes, esteros y manantiales, mejoran la calidad del agua gracias a su capacidad filtradora y se constituyen en hábitat de múltiples especies vivientes, lo que representa un gran valor ambiental con incidencia ecológica, científica, recreacional y paisajística.
Héctor Orlando Piragauta Rodríguez, Director General de Corporinoquia, alertó a la dirigencia regional para que esté atenta a intervenir cuando por el llamado desarrollo, se ponga en peligro el mayor tesoro que pueda tener región alguna, los ecosistemas de humedales, porque una vez drenados, el proceso de deterioro ambiental de la región, la merma de los acuíferos y de las aguas superficiales será irreversible y es muy posible que no habrá a quien echarle la culpa.