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Casi un centenar de casas destruidas. Ocho personas muertas y numerosos heridos. Carencia de agua y alimentos, es el saldo del movimiento sìsmico que afectò èsta poblaciòn y seis de sus veredas.
El gobierno nacional, ha prometido ayuda a los damnificados de esta población que casi llegan a los dos mil y que requieren mantas, colchonetas, alimentos y agua potable especialmente, para subsanar aunque sea en parte los problemas derivados por el movimiento natural.
El sacerdote Pedro Cancino, quien recorrió con el ministro de la Protección Social, la zona de desastre, indicó al Noticiero del Llano, que se han establecido cuatro albergues con unas 700 personas, dicen entre hombres, mujeres y niños que hoy màs que nunca, requieren la protecciòn estatal.
La iglesia está casi totalmente destruida y la gente atemorizada, señalò el sacerdote católico.
Por su parte Luisa Amanda Pulido, indicó que urge la solidaridad para con los habitantes de la población y el cumplimiento de lo prometido por el gobierno nacional.