El Hospital San Vicente de Paúl, centro asistencial de la capital araucana, parece que pasó de estar en condición crítica -o si se quiere decir, de “cuidados intensivos”- a una de "fase terminal", como aquellas enfermedades que llevan a un destino mortal a quien las padece.
El gobernador de Arauca, Ricardo Alvarado Bestene, denunció una serie de graves irregularidades relacionados con el funcionamiento del hospital, que se han venido cometiendo y que serían las causas del acabose en el que está este centro asistencial.
Para empezar, Alvarado reveló que las medicinas se estaban comprando en grandes lotes, pero que se utilizaba solo una pequeña parte. La medicina restante, simplemente se vencía en los almacenes del Hospital, desperdiciándose de la misma manera que se malgastaban los recursos.
“Ahora no se utiliza este método, es mejor si se compra en pequeñas cantidades, según sea necesario, para evitar estas situaciones que solo perjudican al Hospital”, explicó el Mandatario Regional
Por si lo anterior no fuera lo suficientemente escandaloso, de los 17 mil millones de pesos que tiene en cartera el hospital San Vicente, 12 mil millones de pesos son “irrecuperables”, según determinó el Gobernador, de ahí que médicos especialistas, generales y personal de enfermería lleven hasta 9 meses sin recibir salario.
Una muestra de lo mal manejados que fueron los recursos es que en diciembre de 2015 la Asamblea Departamental aprobó la suma de 4 mil millones de pesos para el Hospital San Vicente. Pero, según el Gobernador, en vez de pagarle los sueldos al personal, se utilizó el dinero para pagarle a los proveedores.
Lo peor del asunto es que el Mandatario aseguró que por ahora no hay cómo pasarle dinero al Hospital, lo que deja en veremos el futuro salarial de los funcionarios y personal asistencial del Hospital San Vicente. Por tales razones es que la gran mayoría de los servicios ofrecidos por el Hospital están cerrados.
No funciona ningún consultorio de medicina general, ni especialista. No hay quién atienda en pediatría y las cirugías programadas fueron suspendidas por tiempo indefinido. No tienen insumos para poder atender a nadie. En las puertas de Urgencias están pegados carteles que reiteran el paro de los funcionarios y recomiendan ir a la EPS a la que esté afiliado en caso de necesitar atención médica, pues en el Hospital solo se atenderán urgencias vitales.
A esto se le añade el caos administrativo que ha tenido el centro asistencial, pues hasta hace pocos días los funcionarios no sabían para quién trabajaban, gracias a la pelea jurídica entre el anterior gobernador de Arauca, Facundo Castillo, y Johan Giraldo Ballén, quien utilizó reiteradamente los recursos legales posibles para que lo posesionaran en el cargo.
Sin embargo, ahora que fue posesionado y dirige el Hospital San Vicente, Giraldo Ballén convocó a la junta directiva del centro asistencial y al gobernador Ricardo Alvarado –quien preside la junta- a una reunión para tratar la aguda crisis del Hospital. Todos acudieron a la cita en la sala de juntas del Despacho del Gobernador, menos Giraldo Ballén. La gran pregunta, hasta ahora sin respuesta, es ¿Por qué no fue?
Lo cierto es que Giraldo Ballén recibió un hospital que de pobre, está pasando a la miseria, por vilezas de sus anteriores directores. Resulta irónico que este hospital lleva el nombre de quien fue conocido como el “santo de los pobres.” ¿Será que este es un típico caso donde se cumple el refrán “Mató al tigre y se asustó con el cuero”? ¿intervención o liquidación? Solo el tiempo lo dirá.