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Policía debe pedir disculpas por tortura y asesinato en Saravena

El Consejo de Estado ordenó a la Policía Nacional una serie de acciones que buscan que ese ente se disculpe ante el municipio de Saravena, Arauca y ante la familia de la víctima, por haber torturado a dos jóvenes y asesinado a uno de ellos. El magistrado Enrique Gil hace un llamado al respeto por los derechos humanos.

Por encontrar una "clara trasgresión de derechos humanos", la Sección Tercera del Consejo de Estado ordenó tres medidas simbólicas para reparar de forma integrar a la familia de la víctima.

Deben realizar una ceremonia pública en el municipio donde le pidan disculpas a la familia; deben diseñar un programa de promoción y respeto a los derechos humanos, dando charlas educativas en barrios y colegios de Saravena. Finalmente ordenan que la sentencia sea publicada en el comando de Policía donde fue torturada la víctima durante seis meses.

Andando en moto por las calles del municipio de Saravena, Javier Gutiérrez* y otros dos amigos suyos fueron detenidos por la Policía y llevados a la estación, el 26 de mayo de 2002. 20 minutos después de su detención, como a eso de las ocho de la noche, un hermano de la víctima se enteró y junto a su madre, la esposa y otros familiares de los detenidos, se pararon frente a la estación de Policía a esperar su salida.

A la una de la mañana los agentes de Policía les pidieron que se fueran a sus casas, porque los detenidos ya habían sido dejados en libertad a las diez de la noche, y que para ese momento seguramente estaban "de carrampla con las amigas".

"No dijeron que ya ellos habían salido y que ya habían firmado el libro de salida y las
motos ya no estaban, yo les dije que eso era una gran mentira que yo a ellos no los había visto salir y ellos negaban y decían que ellos ya habían salido porque había firmado el libro de salida y que habían salido a las diez de la noche", relató ante la Corporación la madre de uno de los detenidos.

Pero la realidad es que a las 10:40 de la noche, los detenidos fueron forzados a firmar la constancia de salida de la estación en el libro de población, "les agarraron los dedos con alicates e hicieron ruleta rusa en sus cabezas".

Dos de las familiares que esperaban afuera de la estación escucharon los gritos de Javier "ya no más, ya no más, mamá, mamita". Sin embargo, ante los reclamos de las mujeres, los agentes de Policía sólo podían indicar que el libro de salida ya había sido firmado.

Dos policías con dos de los detenidos salieron de la estación a la 1:30 de la mañana, uno de ellos con las manos atadas a su espalda y cinta de embalar en la boca. Mientras era llevado a la parte de atrás de un vehículo "escuchó un disparo y los quejidos de Javier Gutiérrez, quien amordazado con cinta de embalar en la boca, fue embarcado en el baúl del mismo vehículo. De allí salieron escoltados por dos policías, que iban en las motos de los jóvenes".

En un barrio del mismo municipio, los dos detenidos salieron corriendo del carro, uno de ellos cayó herido, y Javier Gutiérrez murió por los disparos. El que sobrevivió a los hechos fue el que dio cuenta de lo ocurrido.

Por los hechos fueron condenados dos agentes de Policía, William Alonso Rivera y Alexander Ortiz Leal, a 26 años de prisión.

 

Tomado del Elespectador.com

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