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Refugiados en Bogotá José Álvaro Torres y sus dos hijos

No le quedó tiempo de nada. Apenas si le alcanzó para despedirse de unos cuantos amigos y recoger unas pocas pertenencias. Después fue sacado del departamento junto a la familia que le queda: dos hijos y un nieto. Así continúa el drama para José Álvaro Torres, padre de los niños asesinados en Tame.

Luego de denunciar que amenazaron de muerte a sus hijos si no se iba del departamento y tan sólo una horas después del asesinato de la jueza de Saravena que llevaba su caso, Gloria Constanza Gaona, el Ministerio de Defensa los incluyó a los tres en el programa de protección a testigos y los llevaron a Bogotá, a un refugio en donde quieren esconderse de los que ,al parecer, le arrebataron a tres de sus hijos.

"Ellos le dijeron eso a mi hija y ella llegó llorando a contarme. Mi hijo al escucharla también se echó a llorar", dijo Torres, visiblemente afectado.

Tuvo que abandonar la tierra que labró por más de 20 años, su casa, su trabajo, su vida, para llegar a convertirse en un desplazado más.
Ahora vive con la incertidumbre sobre su futuro, el de sus hijos que le acompañan y pensando si habrá algún día justicia para sus tres pequeños asesinados, presuntamente, por un militar.

Por el momento, el proceso contra Raúl Muñoz, el subteniente del Ejército, acusado de violar y matar a Jenny Torres y a sus dos hermanitos, continuará en el municipio de Arauca.

Mientras tanto, las autoridades concentran la búsqueda de los autores materiales de la muerte de la jueza Gaona en el área de influencia de la guerrilla en el departamento de Arauca.

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