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Los resultados de las prácticas de ADN a 35 cuerpos sepultados en fosas comunes, sirvieron como prueba reina para que la Unidad de Fiscalías de Derechos Humanos inicie investigación formal contra cabecillas de las Autodefensas Campesinas de Casanare que comanda Héctor Germán Buitrago Parada alias "Martín Llanos".
Inicialmente fueron vinculados los cabecillas identificados como Josué Darío Orjuela Martínez, alias "Solin" y Jhon Alexander González Urbina, alias "Caraleco", como supuestos autores de los delitos concierto para delinquir agravado, tortura en persona protegida, desaparición forzada, desplazamiento forzado y homicidio.
La masacre se cometió entre los años 2002 y 2003 cuando las Autodefensas llegaron a Chámeza y Recetor, donde con el pretexto de combatir a la guerrilla, se llevaron a los campesinos de la región. Las exhumaciones se presentaron en el sector de la escuela Vegón, vereda Guruvita.