Las acciones del Gobierno en beneficio de los indígenas de Arauca, lejos de ayudarlos, han empeorado su situación en general, opinó Carlos David Rodríguez Velázquez, Defensor Comunitario para los asuntos indígenas de la Defensoría Del Pueblo.
Según el funcionario, los resguardos no garantizan la libre movilidad de los indígenas, pues al ser semi nómadas, se ven confinados a un área más bien pequeña, que los hace vivir en hacinamiento.
Esta situación se agrava con el desplazamiento por el conflicto armado que han venido sufriendo los nativos de Macaguán, Caño Mico y otros que han terminado viviendo en la comunidad Parreros, generando hacinamiento, y por ende, riñas y asesinatos entre ellos.
Rodríguez señaló que si bien el Gobierno quiere cumplir con los autos 382 y 383 de la Corte Constitucional, que ordena ayudar de manera urgente a los indígenas, las ayudas no han tenido en cuenta la singularidad de su condición de indígenas.
Un ejemplo de ellos es que el Gobierno les brinda mercados y dineros para la educación de los niños indígenas, por su condición de desplazados. “Pero las comunidades receptoras de esos desplazados, al ver que ellos no reciben lo que los desplazados sí, se generan lo que vemos en los medios de comunicación, muertes y peleas entre ellos”, explicó el funcionario.
Las ayudas deben tener en cuenta su condición de indígenas y deben actuar rápidamente, porque debido a eso y a la falta de educación, es que los vemos metidos en consumo de sustancias alucinógenas, alcohol y prostitución, puntualizó el defensor.