El debate sobre el orden público en el departamento de Arauca dejó una gran conclusión: las autoridades deben replantear sus estrategias para combatir a la guerrilla.
Luego de la ponencia de parte del diputado Édgar Guzmán, la diputada Marta Mantilla fue clara en sus planteamientos: rechazó enfáticamente la escalada de actos violentos que han mantenido en la zozobra al departamento y expresó que no quería de vuelta una época que todos quisiéramos olvidar, pero que parece inevitable volver a vivir.
Mantilla lamentó que el Gobierno Nacional y el ministro de defensa, Juan Carlos Pinzón, parezcan más interesados en refugiarse en las bases militares que en atender a la comunidad o a sus representantes. “Parecen más bien interesados en el petróleo que aporta Arauca, del que recibimos solo una mínima parte de regalías, pero en cambio nosotros ponemos los muertos en esta tierra. No queremos más madres, viudas ni hijos llorando a sus muertos”.
La diputada pidió la reactivación de los puestos de control por parte del Ejército, así como enviar un comunicado al Gobierno Nacional, exigiendo su presencia en el departamento y que no solo concentren la seguridad en las infraestructuras petroleras, sino también en la seguridad de la población civil.
Para el diputado Benjamín Socadagüí, el debate tuvo un cariz más personal, pues visiblemente afectado leyó un comunicado a la guerrilla del Eln que lo habría amenazado por medio de un panfleto. En su comunicado, el diputado dijo: “Fui víctima de un falso positivo del Gobierno y estuve preso 6 meses, también me persiguieron los paramilitares y ahora ustedes. No tengo un arsenal bélico para enfrentarlos y si quieren que me vaya, háganmelo saber por medio de una ONG”
Sobre el orden público, Socadagüí expresó su inconformismo porque Mindefensa no se ha reunido con la comunidad, denunció fallas en las comunicaciones telefónicas, así como la formación de una olla de expendio de drogas en el barrio El Bosque, del municipio capital. También dijo que el Ejército debía no concentrarse tanto en la protección del oleoducto y sí en la protección de la población civil.
El diputado Jorge Nieto, denunció que en el municipio de Saravena el anillo de seguridad en el casco urbano se está convirtiendo en un problema por las noches pues en ese sector abundan las mujeres que llegan a visitar a los uniformados, quienes las reciben gustosos. Según él, eso podría representar una falla grave de seguridad pues podría ser la clave para los más recientes hechos terroristas en la localidad.
Entre las declaraciones del diputado Ferney Tique, destacó lo que opinaba del sistema de recompensas establecido por el Gobierno y la fuerza pública: “Se asemeja al sistema de mafias y eso hace que sea proclive a los falsos positivos. Propongo que las víctimas sean reparadas con los recursos del fondo de seguridad del estado, en vez de emplearlo en recompensas”, dijo.
Para el diputado Pablo Caro, están muy claras las razones para que el Estado y la cúpula militar vengan al departamento. Según él, solo vienen en dos ocasiones: o para “jalarle las orejas” a las autoridades por la masacre de soldados y policías por parte de la guerrilla, o para ufanarse de la muerte de decenas de insurgentes a manos de la fuerza pública “como si de trofeos se tratara”.
Llamó al comandante de la Décima Octava Brigada del Ejército a reunirse por lo menos con los medios de comunicación, pues desde que llegó, prácticamente nadie lo conoce ni ha dado la primera rueda de prensa para que tal situación cambie. Agregó que espera que en los próximos días la información proporcionada por esa institución no se circunscriba únicamente a través de su oficina de prensa.
Una de las denuncias más escandalosas la hizo el diputado Jairo Piedrahíta, quien aseguró que hay grupos guerrilleros “patrullando” en el matal de Floramarillo, lo que evidenciaría una crasa falta de presencia del Estado en esa zona, por lo que llamó a las autoridades a tratar esa situación.
El coronel Eduardo Quiroz Chaparro, comandante de la Décimo Octava Brigada del Ejército, explicó las razones de su poca permanencia en la capital del departamento. Adujo que en vista de que las alteraciones del orden público se han producido en zonas aledañas al municipio de Saravena, Arauquita, Tame y la jurisdicción de la Octava División –a la que pertenece la brigada- se ha mantenido en esas zonas, para coordinar las operaciones que restablezcan a la normalidad el orden público con los más de 6 mil soldados que tiene a su mando.
También aprovechó la ocasión para enumerar los avances en materia de ofensiva contra el terrorismo que ha tenido la institución y se comprometió a presentarse lo más pronto posible a la comunidad a través de los medios de comunicación.
Por su parte, el coronel William Cárdenas, comandante del departamento de Policía Arauca, pasó a relatar quiénes son los delincuentes que han perpetrado los delitos de más relevancia en el departamento y los avances en las investigaciones y operativos para dar con las capturas de ellos, así como defendió el sistema de recompensas.
Añadió que cuenta con más de mil efectivos para garantizar la seguridad en los municipios, pero admitió que todavía no ha podido convencer a sus uniformados a “que no miren tanta mujer, que no sean tan enamoradizos” en el municipio de Saravena, en respuesta a la denuncia del diputado Jorge Nieto.
Para Ferney Tique, quien terminó presidiendo el debate, la conclusión de todo es clara: Arauca cuenta con cerca de 10 mil efectivos de la fuerza pública, por lo que se deben repensar las estrategias para combatir la insurgencia.