Con lágrimas en los ojos, un campesino padre de 9 hijos se acogió a la sentencia anticipada, luego de haber sido sorprendido en su casa por las autoridades mientras cultivaba estupefacientes.
Eduardo Acero, tiene 32 años. Ha sido agricultor toda su vida y desde que formó un hogar en Puerto Jordán, Tame, siendo aún menor de edad, le ha tocado trabajar con el sudor de su frente para mantener a su creciente familia.
Con el pasar del tiempo tuvo 9 hijos con su esposa, que hoy día tienen de 15 años de edad para abajo. Y ante la crítica situación económica por la que atravesaba, sumado a la enfermedad de su mujer que la imposibilita para seguir ayudándolo a atender a los niños, tomó la decisión que hoy lo tiene tras las rejas: cultivar droga.
El problema es que las autoridades lo descubrieron y capturaron, sindicándolo del delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, que aparece en el artículo 376 del Código Penal. Acero ni siquiera intentó negarlo. Adujo pobreza extrema para cometer ese delito. Lo hizo para mantener a su familia.
Pero como delito es delito y hay que hacer cumplir la ley, le impusieron medida de aseguramiento en establecimiento carcelario. Para abreviar las cosas, Acero se allanó al cargo imputado, con lo que se acogía a sentencia anticipada y de esa manera se ahorraba el largo proceso que causaba un juicio.
Su defensor pidió entonces la sentencia mínima y la medida de aseguramiento domiciliaria, alegando que Acero no tenía antecedentes judiciales y gozaba de buena reputación en la comunidad en la que vivía.
Añadió que la propiedad en la que vive con su familia ni siquiera le pertenece, y si a eso se le agrega la enfermedad de su esposa, la situación económica de la familia pasaría de muy castaño a verdaderamente oscuro.
El Ministerio Público, por su parte, explicó que casos como el de Acero es responsabilidad en parte del Gobierno al que le entran inmensas cantidades de dinero, pero que no llegan a la comunidad, al campesinado, para que mejoren su calidad de vida.
También dijo que de darle la medida de aseguramiento domiciliaria a Acero, el hombre podría emprender actividades económicas legales desde su casa, con las cuales solventar los gastos que conlleva hacerse cargo de 11 bocas que alimentar.
Acero no pudo contener más las emociones y presa de la tristeza, desesperación, rabia, frustración… o todas al mismo tiempo, bajó la cabeza y lloró silenciosamente, cubriéndose con el cuello de su camisa los ojos, pues no tenía ni un pañuelo con qué secarse las lágrimas.
Aún así, no se sabe si el juez acepte darle la medida de aseguramiento domiciliaria a Acero, pues ese beneficio generalmente se da –salvo en casos muy especiales– en delitos menores a 4 años de cárcel, mientras que este campesino se enfrenta a una pena mínima de entre 10 a 30 años de prisión.
Solo hasta el 30 de abril se conocerá la suerte de Acero, donde le definirán la sentencia a purgar y sobre todo en dónde: si en la casa o en la cárcel.