Los borrachos araucanos ya han empezado a padecer el guayabo de tener que enfrentar un castigo ejemplar por manejar en estado de embriaguez. En cuatro días, desde que entró en vigencia la ley 1696 del 19 de diciembre de 2013, veintiún personas han recibido su comparendo por manejar alicorados en Arauca.
Tres conductores recibieron la multa de $14.148.000, por presentar grado tres, que es equivalente a tener más de 150 miligramos de etanol en la sangre.
Estos conductores además de la multa tendrán suspendida la licencia por 10 años, el vehículo inmovilizado por 10 días y 30 días de trabajo comunitario.
Otros tres conductores presentaron grado dos, con lo tendrán que pagar una multa $7.074.000, cinco años sin licencia, seis días de inmovilización del vehículo y 20 días de trabajos comunitarios.
El grado uno, entre 40 y 90 miligramos de etanol, lo presentaron seis conductores, recibirán una multa de $3.537.000, tres años con la licencia suspendida y tres días del vehículo inmovilizado.
Nueve conductores presentaron el grado cero de alcohol equivalente a tener menos de 40 miligramos de etanol, pero tendrán que pagar $1.768.500, sin licencia por un año y un día del vehículo inmovilizado.
Aparte de los altos costos de los comparendos, que golpean severamente el bolsillo del ebrio, el vehículo le será retenido por los días que estipule la ley, siempre y cuando pague inmediatamente el costo de la multa. De lo contrario, hasta que cancele la deuda no podrá retirar su vehículo de los patios de Tránsito.
Y si resulta que el borracho es reincidente en la conducta, el monto del comparendo se le puede duplicar y hasta triplicar, según sea el caso, además de que le congelan el pase por 25 años.
Lo peor que puede hacer quien sea “agarrado con sus copitas en la cabeza” es huir de los controles policiales, porque de inmediato las autoridades le aplicarán la multa de 28, 2 millones de pesos.
Si el embriagado provoca un accidente de tránsito, la justicia le aplicará una pena de entre 4 a 8 años, aunque es excarcelable, siempre y cuando no muera alguien en el suceso, pues de lo contrario, se le imputarían otros delitos penales que agravarían su situación ante las autoridades.
Según el Gobierno, con esta ley se busca reducir la cantidad de accidentes de tránsito (que se aumentan por estas fechas) cuya causa sea el mezclar la gasolina con el alcohol y complementar de esta forma las numerosas e insistentes campañas de conciencia social sobre el tema. Como quien dice, “a ver si tocándoles el bolsillo y el carro, aprenden que no deben manejar embriagados.”