Organismos de inteligencia advirtieron sobre los planes de expansión de la guerrilla durante el consejo de seguridad realizado en Arauca. La estrategia buscaría disputarles territorio a las disidencias de las FARC y extender la influencia del grupo armado en los Llanos Orientales.
El Ejército de Liberación Nacional (ELN) estaría evaluando la creación de un nuevo frente guerrillero para ampliar su presencia en Casanare y Boyacá y disputar el control territorial a las disidencias de las FARC. La información se originó a partir de reportes de inteligencia presentados durante el consejo de seguridad que encabezó el presidente Abelardo De La Espriella en Arauca, el lunes 19 de octubre.
El posible movimiento pondría nuevamente a Casanare en el centro de las alertas sobre la expansión de los grupos armados en los Llanos Orientales. La hipótesis no es nueva: El pasado 2 de agosto, medios de comunicación, entre ellos Llanera.com, cubrieron reportes de inteligencia en el que se revelan las advertencias sobre el interés del ELN en extender su influencia hacia ese departamento.
La información conocida ahora apunta a un escenario más específico: la eventual creación de una estructura que le permita a la guerrilla ampliar su radio de acción hacia Casanare y Boyacá, en medio de la disputa con organizaciones disidentes por el dominio de territorios y economías ilegales.
La disputa por el territorio
Según la información de inteligencia divulgada, el ELN buscaría aprovechar su avance en Arauca para extender su presencia hacia otras zonas de los Llanos y desplazar estructuras disidentes de las FARC.
La disputa tiene implicaciones que van más allá del control militar. La presencia de estos grupos puede traducirse en presiones sobre la población, extorsiones a comerciantes, ganaderos y contratistas, restricciones a la movilidad y competencia por actividades ilegales y corredores estratégicos.
Casanare reviste especial interés por su ubicación entre la cordillera Oriental y las llanuras, sus conexiones con Arauca y Boyacá y el peso de actividades económicas como la ganadería, la agricultura y la industria petrolera. Una eventual expansión armada hacia el departamento elevaría las preocupaciones por la seguridad de las comunidades y de los sectores productivos.
Una alerta que ya había llegado a Casanare
La advertencia divulgada en octubre guarda relación con el escenario que se examinó por parte del Gobierno Nacional y las autoridades en agosto, durante la extensa visita de Abelardo De La Espriella al Casanare, cuando la posible expansión del ELN hacia dicho departamento ya estaba en discusión a partir de información de inteligencia.
La diferencia es que el reporte más reciente plantea la posibilidad de crear un nuevo frente y señala a Boyacá como parte del área hacia la que la guerrilla buscaría extender su influencia. Esto sitúa la alerta en un contexto regional de disputa entre el ELN y las disidencias de las FARC.
La dimensión de la organización también ayuda a entender el alcance del desafío. Un balance de inteligencia divulgado en septiembre de 2026 calculó que el ELN contaba con 7.204 integrantes en el país, distribuidos en 65 estructuras. De ese total, 3.542 serían combatientes armados, 3.388 integrarían redes de apoyo y 274 estarían vinculados a componentes urbanos.
Ofensiva contra el ELN y las disidencias
El consejo de seguridad en Arauca concluyó con el anuncio de una ofensiva contra el ELN y las disidencias de las FARC. El presidente Abelardo De La Espriella afirmó: “He ordenado una ofensiva total contra el Eln y las disidencias de la Farc”.
El mandatario anunció acciones dirigidas contra las estructuras armadas, sus mandos, la logística y las fuentes de financiación, además del fortalecimiento de las capacidades de inteligencia y de los controles fronterizos terrestres y fluviales.
La reunión se desarrolló en un departamento marcado por la confrontación entre organizaciones armadas y por su condición fronteriza con Venezuela. Las decisiones anunciadas por el Gobierno buscan intensificar la presión de la Fuerza Pública sobre esos grupos.
La posible expansión hacia Casanare y Boyacá abre así un nuevo capítulo en las alertas de seguridad para los Llanos Orientales. El alcance de la amenaza dependerá de la evolución de las estructuras armadas y de la capacidad de las autoridades para impedir que la disputa territorial se extienda a nuevas zonas.