La Sección Tercera del Consejo de Estado condenó patrimonialmente a la Administración por el asesinato del periodista Efraín Alberto Varela, atribuido a integrantes de la Brigada XVIII del Ejército Nacional y al frente paramilitar denominados Vencedores de Arauca de las Autodefensas Unidas de Colombia
Según reseña la providencia, se logró comprobar la participación de la institución militar en la comisión del delito, al haber facilitado el paso tranquilo del grupo ilegal para su ejecución; además, sabiendo del momento y lugar exacto de los hechos, no actuaron en defensa de la vida e integridad de la víctima.
El móvil del crimen se justificó en las denuncias que hizo el comunicador acerca de esta alianza militar en el departamento de Arauca,
Para el tribunal, resulta reprochable que siendo una de las funciones del Estado salvaguardar la vida de los ciudadanos sean sus propios agentes los que establezcan alianzas con grupos ilegales con el fin de permitirles su accionar bélico.
Medidas de no repetición
Así las cosas, como medida de no repetición, ordenó al Ministerio de Defensa Nacional publicar en su página web la presente decisión durante el término de un mes, con una exhortación a los integrantes de las fuerza militares a impedir que se repitan actos de complicidad o tolerancia con el accionar de grupos al margen de la ley.
Finalmente, obligó a las instituciones involucradas en el homicidio, si lo autorizan las víctimas, que publiquen avisos en un diario de amplia circulación nacional, en uno de circulación en el departamento de Arauca y en una emisora de amplia difusión de la misma región, en los que reconozcan que el asesinato del periodista fue facilitado por miembros de la Brigada XVIII del Ejército Nacional.
Testimonio de Andrés Darío Cervantes "El Chichi"
"Félix Bata, el Gordo Tolima, me manda bajar de la camioneta a Efraín Varela. En ese momento, Efraín le dice: 'Félix, no me mates que tú y yo nos conocemos hace rato'. Pero Tolima me da la orden y yo, como subalterno de él, cumplo y le disparo 12 veces con un fusil AK. Le entran 11 tiros apenas...", relató Andrés Darío Cervantes Montoya, El Chichi, miembro de un escuadrón de sicarios del bloque Vencedores de las Auc, ante un fiscal que lo visitó en la cárcel de Cómbita, Boyacá, donde el año pasado purgaba una condena a 34 años de prisión por otros delitos.
El Chichi pidió ser oído en indagatoria cuando se enteró de los beneficios judiciales que podía ganar. Su confesión permitió absolver las dudas que aún quedaban sobre el asesinato del periodista Efraín Varela Noriega, director de la emisora Meridiano 70 de Arauca, ocurrido el 28 de junio de 2002.
Durante la indagatoria, Cervantes Montoya contó que el día del crimen un escuadrón paramilitar del que hacían parte, además de él y Bata, hombres conocidos como El sargento, El científico y El comando Nando, salieron de la vereda El Rosario, sobre la vía Tame-Arauca, con el propósito de "recuperar" (robar) un vehículo para mover tropa. La versión fue confirmada a agentes del CTI por José Andrés Rincón, un joven que entonces prestaba servicio militar en la XVIII Brigada del Ejército, quien reveló que ese 28 de junio un coronel de esa fuerza armada, de apellido Ortiz, ordenó por radio levantar los retenes para facilitar el paso de los "primos" (paramilitares).
El asesinato fue cometido cerca de las 4:15 p.m. Bata y sus hombres pasaban por la sede de la Universidad Nacional en Arauca. Iban en una camioneta burbuja blanca. En ese momento, el periodista Varela, su esposa y algunos amigos salían del claustro donde acababan de asistir a una ceremonia de graduación. Bata lo reconoció. "Ese es objetivo militar de la organización", dijo y ordenó bloquear el carro del periodista.
"El comando Nando aceleró y alcanzamos la camioneta de estacas conducida por el periodista -relata Cervantes-. El comando Tolima le dijo a Efraín Varela que parara, pero este aceleró. Lo alcanzamos de nuevo y le atravesamos nuestro carro. Yo les quité los celulares a sus acompañantes y subí al hombre a la burbuja. Avanzamos unos metros y fue cuando él rogó que no lo matáramos. Pero la orden estaba dada y después de los 11 tiros que le di, dejamos su cuerpo tirado a un lado de la carretera". Poco después, El Chichi alardearía del crimen en un prostíbulo donde mostró las tarjetas de crédito, la cadena y la billetera que le había quitado a su víctima.
Cervantes aseguró ante el fiscal que la orden de asesinar a Varela provino de Pablo Arauca, nombre de combate del narcotraficante Víctor Manuel Mejía Múnera -uno de Los Mellizos-, quien había comprado la franquicia del bloque vencedores. Días antes de su muerte, Varela había recibido en su oficina y en su casa panfletos que lo acusaban de actuar como "abogado de las Farc".
Por otra parte, Nicolás Valbuena Camejo, un testigo consultado por la Fiscalía para verificar la versión de Cervantes, explicó que la familiaridad con la que Varela le habló al Gordo Tolima poco antes de su muerte ("No me mates que tú y yo nos conocemos hace rato") se debía a que tanto Varela como muchas otras personas en Arauca habían conocido a Bata como escolta de los ex alcaldes Julio Bernal y Marcos Ataya.
El testimonio de Cervantes Montoya pone en serios problemas a El Mellizo, cuya no extradición a Estados Unidos está condicionada a la confesión plena de sus crímenes y el de Varela, queda claro, es uno de ellos. Víctor Manuel Múnera corre así el riesgo de perder los beneficios contemplados en el 'menú' de Justicia y Paz.