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  • Última actualización 2026-07-09 11:11:21

Fiestas de Arauca: La contracara

¿Alguna vez han escuchado esa canción que dice “llegó diciembre con su alegría”? Pues para el caso del municipio de Arauca, este mes no es solo de alegría por celebrar la tradicional Navidad y Año Nuevo, como el motivo para reunirse en familia y compartir.

Del 4 al 8 de diciembre el municipio capital del departamento de Arauca se concentra en celebrar sus fiestas patronales, dedicadas a Santa Bárbara. Y aunque la intención siempre ha sido rendirle un homenaje a la cultura llanera, para no olvidar de dónde venimos, también hay que decir que todo en esta vida tiene su contraparte. Incluso estas festividades.

Empecemos con la serenata a Arauca del 3 de diciembre. Los vendedores informales “inundan” la plazoleta del parque Caldas, con todo tipo de mercancías y artilugios de entretenimiento e improvisados asaderos. Es bueno que esta gente se gane el dinero honradamente, pero en esta ocasión se les fue la mano. Caminar por la plazoleta casi se convierte en un libreto digno de la saga “Misión Imposible”. Y a eso hay que añadirle el mar de gente que presenció eventos como el Joropiando en el Arauca.

A propósito de esta actividad uno no puede dejar de preguntarse: ¿Qué pasó con “la tierra del joropo”? De hace unos años para acá, no ha podido retener la corona de los reinados y ahora pasa lo mismo con el baile de joropo. Hay quienes piensan, y no son pocos, que la cultura en Arauca va cayendo en picada. ¿De quién es la culpa?

Y no es solo el impulso a la cultura llanera lo que va decayendo, la cultura ciudadana también. Qué pensarán los turistas que vienen por primera vez a esta región cuando la gente vuelve un basurero y baño público su lugar de fiestas, pues una vez que amanece, se puede ver la cantidad escandalosa de basura en la calle, mientras termina el demencial ruido de las motos cuyo motor es modificado para causar mayor estruendo en la alborada, sin importarles que eso es ilegal. ¿Qué pasa con la Policía?

Sigamos con la avenida ciudad de Arauca, que se cierra todos los 4 de diciembre para celebrar el día de la Araucanidad. Mucha gente tiene por costumbre ir a almorzar algún plato típico de la región en ese día, pero vale preguntarse ¿Es lógico que se tenga que pagar más de 10 mil pesos por comer sentado en un andén, a pleno rayo de sol, con todo el mundo pasándole por encima, un plato en donde le sirven más bien poca comida y en donde es una suerte tener una cuchara?

También llama la atención el lugar de las fiestas: Antes se celebraban en el velódromo, pero como ahora también es patinódromo, ya no se pueden realizar allí. Así las cosas, Arauca se quedó, ahora sí, sin dónde armar la rumba, pues el Fórum de los Libertadores (abandonado a la mano de Dios) se quedó muy pequeño y no hay quien se aguante que cierren una vía para montar la infraestructura (si tal locura pensaran hacer), pues el alcalde Raúl Suárez así lo declaró recientemente cuando hicieron eso para la serenata y el reinado.

Que se van a hacer en la manga de coleo. Discutible. Imaginémonos la escena: Uno entra a la manga de coleo que estuvo usándose durante el día, con las vías de acceso o el lugar entero lleno de heces fecales de los toros y los caballos, basura regada en el suelo por cortesía de los que vieron el coleo y se debe compartir espacio con los borrachos que ya estén allí porque presenciaron el deporte favorito del llanero.

También sería discutible si lo hicieran en el espacio entre el velódromo y la manga de coleo. Sería el colmo que cobraran la entrada a un evento que se realizaría en pleno monte, con todo tipo de animales rondando por ahí. Que no llueva, porque de lo contrario, habría que ir con impermeable y botas pantaneras a bailar joropo. Pésimo plan para una fiesta. Esas son las consecuencias de no aplicar una buena planeación para la construcción de un sitio adecuado en el que se pueda realizar cualquier evento de esa u otra índole.

Con el panorama actual, de ser esto parte de la cotidianidad de todo aquel que se quiera desordenar un fin de semana cualquiera, este tipo de plan fiestero sería un total fracaso, pues nadie estaría dispuesto a aguantarse siempre las mismas condiciones para gastarse la prima de semejante manera. Y aunque hay una frase muy conocida que explica el legado como algo que se deja de generación en generación, para este caso se podría decir que más bien va de degeneración en degeneración.

Lamentable.

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