Martín Cuellar Sánchez, de 32 años de edad, fue encontrado muerto en la vereda Palmarito, en la zona rural del municipio de Fortul, en el departamento de Arauca.
El plagio del ciudadano, fue perpetrado por hombres que se movilizaban en un vehículo Mazda Coupe, el pasado sábado 29 de noviembre, en el área urbana del municipio de Fortul.
Según el portal cronicadelquindio.com el ciudadano habitaba en el barrio Los Quindos de Armenia junto a su esposa, Diana Milena Galíndez.
De acuerdo con lo expresado por la dama, su compañero sentimental recorría diferentes zonas del país promoviendo bonos de la reserva del Ejército Nacional, con los que recaudan fondos para ayudar a discapacitados y a personas de escasos recursos que terminan de prestar su servicio militar.
Hacía 5 días había viajado a ese departamento con unos amigos, pero cuando llegó a la localidad araucana fue interceptado por desconocidos que se lo llevaron con rumbo desconocido.
La situación fue informada a las autoridades por una persona que lo acompañaba y que logró escapar.
Fue precisamente personal del Gaula del Ejército quien le avisó a sus familiares en la capital quindiana de lo que había ocurrido.
La señora Galíndez relató que la última vez que habló con él fue el mismo sábado a eso de las 9:15 a.m. cuando la llamó y le dijo que se disponía a salir a trabajar. Desde entonces perdieron todo tipo de contacto.
La noche del domingo, cuando sus seres queridos oraban por su pronto regreso, fueron sorprendidos por la trágica noticia de su muerte.
El cadáver de Cuellar Sánchez había sido ubicado por las autoridades y el vehículo en el que se movilizaba había sido incinerado.
Según se conoció extraoficialmente, a él ya le habían advertido lo riesgoso de la actividad que estaba desempeñando, e incluso al parecer había recibido algunas amenazas de grupos armados ilegales para que no regresara a ese departamento.
Tan pronto como se enteró del crimen, el cual fue confirmado por un conocido que habita en la zona, la dama se desplazó hacia la municipalidad donde se encontraba su cuerpo para realizar los respectivos trámites de reclamación y poder así traer sus restos mortales hasta Armenia para brindarle el último adiós.
De Cachetes, como era conocido el fallecido, se supo que durante algún tiempo trabajó como conductor en las empresas Cooburquín, Buses Armenia y también como taxista. Le sobreviven 3 hijos todos menores de edad.
Fue recordado como un hombre amable, trabajador, buen padre y muy alegre.