En 45 días sería habilitado el paso por la carretera de La Soberanía, que une a los departamentos de Arauca con Norte de Santander y que fue destruida en un tramo de casi un kilómetro por una falla de remoción de terreno en masa hace 13 días.
El anuncio lo hizo Norela Arenas, coordinadora del Consejo Departamental de Gestión del Riesgo, quien dijo que los perjudicados no solo han sido los trasportadores, sino la comunidad del corregimiento San Bernardo de Bata, en Toledo, donde se partió la vía, los campesinos, los estudiantes, los docentes y los comerciantes que utilizan esa vía como corredor entre los dos departamentos.
"Al menos un kilómetro quedó completamente taponado por rocas y tierra. El Ejército, por medio de un convenio con el Invías y el Fondo Financiero de Desarrollo (Fonade) están atendiendo la emergencia. En los próximos días llegará a la zona un banco de maquinaria y se espera contar con buen clima para habilitar el flujo de automotores en ese tiempo", explicó Arenas.
Según la funcionaria, en la zona hay un fenómeno de remoción de terreno en masa desde hace 10 años y en los recientes deslizamientos, aparte de la vía, resultaron destruidas 22 viviendas.
Paralelo al problema de los transportadores, que debieron tomar vías alternas y cuyos costos de movilización se les ha incrementado hasta un 50 por ciento, la odisea es también para los habitantes de San Bernardo de Bata, donde se presenta la falla natural, que han abandonado varias casas por temor a ser sepultados por los deslizamientos. Estas familias están en albergues temporales.
Además se tiene el estimativo de 14 familias más que perdieron sus viviendas en las veredas cercanas y otras 10 que deberán ser desalojadas para evitar una tragedia.
"A los damnificados se les ha brindado atención de emergencia en dos oportunidades y estamos a la espera que la alcaldía de Toledo envíe los contratos de arrendamiento porque ese dinero no se le entrega a las familias sino a los propietarios de los inmuebles donde pernoctan", dijo la coordinadora de Gestión del Riesgo.
Arenas agregó que ante el riesgo que representan las fallas estructurales de la escuela para la vida de los estudiantes, se instalaron dos carpas para que los niños reciban las clases. "Tienen capacidad para 30 estudiantes y el docente, todos sentados en sus pupitres", precisó la funcionaria.