El moko en plátano es una enfermedad arrasadora. Donde llega, los cultivares deben despedirse. Es letal y una fuente de propagación es la humedad, por eso, la ola invernal pasada fue el mejor pasaporte para su diseminación.
Debido al avance de la enfermedad, el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, erradicó 731 hectáreas de plátano afectadas en Quindío, Magdalena, Antioquia, Nariño, Meta, Cauca, Risaralda, Santander, Tolima, Caldas, Cundinamarca, Córdoba, Valle del Cauca, Atlántico, Caquetá y Guajira.
La erradicación es la única herramienta que existe para detener ese inoculo.
De acuerdo con Carlos Alberto Soto, subgerente de Protección Vegetal del ICA, “el aumento de la presencia de moko obedeció a condiciones ambientales, pero principalmente al uso de semilla no certificada y contaminada por la enfermedad, así como al deficiente manejo agronómico de algunos agricultores, quienes no se preocupan por una adecuada condición de sanidad vegetal en sus cultivos”.
La enfermedad se encuentra con mayor virulencia en las plantaciones de Magdalena, Quindío, Nariño y Caquetá.
“Es necesario el apoyo de los agricultores en el monitoreo de los cultivos, para detectar el moko de manera temprana, de tal forma que puedan ser intervenidos oportunamente los focos y así reducir los riesgos de diseminación de la bacteria causante de la enfermedad hacia cultivos sanos”, agregó el directivo.
En Santander, no había presencia de esa enfermedad en los cultivares de plátano.
Una de las formas que más ayuda a la diseminación de la enfermedad es la siembra de semillas certificadas.
Una fuente de entero crédito dijo que agricultores “trajeron semillas de plantaciones afectadas en Arauca y fueron y las sembraron en Cimitarra. Hoy tenemos el problema en esa zona, la cual estaba libre de esa enfermedad”, agregó.
Esas plantaciones tienen que ser erradicadas, pues una resolución del ICA determina la obligatoriedad.
Vía: Prensa ICA.