El problema nutricional de las comunidades indígenas es de carácter estructural, que requiere de la unificación de esfuerzos institucionales para llegar con verdaderas soluciones.
La precisión la hizo la directora regional del Instituto de Bienestar Familiar, Olga Niño López, quien sostuvo que se hace presencia en las comunidades con complemento alimentario, aunque no es suficiente porque necesitan agua potable, saneamiento básico y condiciones habitacionales adecuadas.
“En lo que respecta al mandato del Auto 382 de la Corte, el ICBF llega con nuestros programas y actividades que propenden por mejorar las condiciones de vida de los niños, niñas y adolescentes indígenas”, señaló la funcionaria.
Sin embargo, planteó la necesidad de una mayor articulación por considerar que las comunidades están en condición de vulnerabilidad, pues existen dificultades con los granos de los mercados de emergencia.
“Aunque también es necesario concertar con ellos una minuta diferencial, los estamos atendiendo con programas propios como la alimentación escolar para niños indígenas escolarizados.
Es así como entregamos un paquete de recuperación nutricional, de acuerdo con la focalización de niños dentro de los resguardos indígenas, donde también se brinda atención psicosocial con la Unidad Móvil y proyectos de acuerdo con sus necesidades.
Se están atendiendo las obligaciones allí contenidas, pero otra de las grandes dificultades para llegar a todas las comunidades aborígenes es el orden público”, dijo la directora regional del ICBF